Los secretos del confucionismo

Pensamiento en Oriente

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El confucionismo fue una de las tres grandes corrientes filosóficas de China, junto con el budismo y el taoísmo. ¿En qué consiste el pensamiento confuciano? ¿Quién fue Confucio? Este pensamiento nos trae ideas que nos permiten reflexionar sobre muchos aspectos de la vida, con máximas como la Humanidad o la Justicia.

El término confucionismo no sería correcto. En China a esta escuela de pensamiento se la conoce como Rujia y Confucio, aunque es considerado el fundador de esta escuela, no escribió ningún libro. Confucio es la traducción de Kongfuzi, Maestro Kong y vivió hacia el siglo VI antes de nuestra era. Tuvo una vida dedicada a enseñar sus preceptos, y se intentó acercar a la política, pero no tuvo éxito y vivió la mayor parte de su vida en el exilio. Gran importancia tuvieron para él los Cinco Clásicos, los interpretó y de ellos fue formando las ideas de su pensamiento. Sus alumnos, que fueron muchos, se encargaron de recopilar sus dichos y sentencias en las célebres Analectas. Confucio vivió en la época conocida como Reinos Combatientes, una época de crisis donde se mira al pasado con veneración. Una gran inspiración para el fue la dinastía Zhou, que había derrocado a la anterior, la dinastía Shan, pq esta había perdido la conexión con el Cielo, con la Virtud. La dinastía Zhou era el modelo a seguir, en la que los gobernantes buscaban el bien general del forma desinteresada. Otro gran desarrollador del pensamiento confuciano fue Mencio, que vivió posteriormente a Confucio y que le dio una mayor profundidad.

El confucionismo tiene como principal misión dotar de moral y ética a la sociedad china. Es el conocimiento práctico, cuyo fin es el buen gobierno y la virtud de la persona. ¿Cómo se logra la virtud y el buen gobierno? A través del DAO, que significa ruta o camino. Para el confucionismo, la virtud está en la armonía entre el individuo y el Cielo, en el respeto a la moral. Una de las principales verdades es que el individuo debe entender que esta enlazado a una colectividad, a otras personas, a las que hay que respetar y con las que practicar empatía. El ser humano posee bondad y lo que lo humaniza es su capacidad de entender al otro y poder ayudarlo. El ser humano es intrínsecamente bondadoso, es lo que lo diferencia del animal. Una persona es moral si construye a su alrededor un entramado de relaciones virtuoso y vive en él respetando a los otros. Los confucianos lo asemejan a la estructura del cosmos. Y para lograr esto, el hombre debe “educarse” en sentido moral. Una vez que la persona toma la decisión de mejorarse, de buscar la mejor versión de sí mismo, entonces comienza el camino de la Existencia.

Para ello hay que aplicar la Justicia, el máximo valor, llamado Yi. La Justicia es realizar nuestras responsabilidades, exigiéndose a uno mismo alcanzar la máxima virtuosidad y versión de uno mismo. Actuar armoniosamente y en consonancia con el altruismo (el shu), y la empatía con los demás. Considerarse a uno igual que el resto. Uno de los elementos más importantes es el zhong, el Medio, que lleva a la armonía. El Medio es la mesura, el camino medio, fundamento constitutivo del Universo, es el camino que se debe seguir en la vida. Nunca se debe actuar desde el provecho individual (Li), el provecho solo es aceptable si se justifica en una causa mayor, colectiva, el Estado. Yo puedo hacer algo si responde a los intereses del pueblo en general, pero no si responde a los intereses propios. Esto está dirigido sobre todo a los gobernantes. Mencio afirmaba que los reyes obtienen su derecho a gobernar cuando responden al interés del pueblo, así es como están en equilibrio con el Cielo y la moral. Si el gobernante es tiránico y no responde al bien general, es lícito derrocarlo (se está adelantando a los ilustrados franceses muchos siglos). Quien actúa con Justicia y Benevolencia, logra llegar al Ren, a la humanidad, a la perfección virtuosa y a la armonía con el Cosmos.

“El maestro dijo sé exigente contigo mismo y poco con los demás, así alejarás los resentimientos” Analecta XV

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