Campo del Cielo

Lugares sorprendentes

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Hay espacios de nuestro planeta que guardan una especial relación con el Universo. Uno de ellos es el Campo del Cielo del Chaco, en el Norte de Argentina. ¿Qué sabemos de este lugar único? ¿Por qué es estudiado por instituciones como la NASA? Ya los pueblos originarios reverenciaron este espacio por ser un puente entre el cielo y la tierra.

Conocida por sus plantaciones de los tradicionales quebracho y algodón, el Chaco posee además lugares únicos en el continente y podríamos decir en todo el globo. Uno de ellos es el llamado Impenetrable, un extenso macizo boscoso que conforma uno de los Parques Nacionales más grandes de Argentina. Fue llamado así por las grandes dificultades de los primeros pobladores para internarse en este lugar y poder sobrevivir o explorarlo, algo que recién se logró en pleno siglo XX. En este emplazamiento se han conservado extensos bosques, muchos de ellos prístinos y sin injerencia humana, así como zonas de pastizales, palmerales, lagunas y pantanos que atraen a abundante fauna salvaje.

Pero uno de los lugares más fascinantes es el Campo del Cielo que se encuentra en el Parque Provincial Piguen N´onaxa. En este punto, hace miles de años se produjo una tormenta de meteoritos, quedando los restos de las colisiones celestes en un territorio de 20 mil km cuadrados. Se trata de la mayor lluvia de meteoritos que conocemos en nuestro planeta. Hace unos 4.000 años un asteroide atravesó la atmósfera y se desintegró en diversos fragmentos, compuestos sobre todo de hierro, que quedaron diseminados a escasa profundidad, en restos de tamaños inmensos o más pequeños. Los pueblos originarios hablan de lágrimas del sol o de trozos lunares, provocados por luchas divinas de los cielos. En sus mitos y leyendas orales, los wichis y qom consideran a este punto un lugar de conexión entre el mundo material y el inmaterial, la tierra y el cosmos.

Además de fragmentos de meteoritos y objetos celestes, en este emplazamiento también hay numerosos cráteres de diverso tamaño y que han sido estudiados. En algunos casos, la fuerza del meteoro fue tal que el objeto implosionó al colisionar con la superficie. Tiempo después, los restos de meteoritos fueron empleados aprovechando su hierro, incluidas en las guerras del siglo XIX, pero la mayoría de los fragmentos siguen todavía allí, siendo estudiados incluso por la NASA de EEUU. En este emplazamiento, se ha desarrollado y consolidado un importante astroturismo, además de contar con salas de exposiciones y museos, donde se muestran algunos de los meteoritos más grandes del mundo. Este campo celeste, único en el mundo, nos muestra la siempre presente influencia cósmica, en una región marcada y señalada por las fuerzas naturales.

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