El camino hacia la nutrición

Alimentación saludable

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¿Nos nutrimos adecuadamente? Esa pregunta nos puede llevar a muchas conclusiones y la respuesta puede seguir estando muy lejos. ¿Nos nutre lo que nos venden en los supermercados? Nuestro templo físico requiere de una gran variedad de alimentos diferentes y lo más naturales posibles. Entonces ¿por qué nos alimentamos sólo de lo que nos gusta? ¿el sentarse a comer debe ser un festín lúdico siempre?

Cuando uno entra a los supermercados y grandes superficies comerciales, las góndolas están repletas de productos y artículos que atraen nuestra atención. Colores intensos, imágenes atractivas, palabras atrayentes,… envases que muestran productos sanos y llenos de virtudes, fotografías de granjas entrañables, frutas y verduras naturales, dulces exquisitos y de primera calidad,… Pero, ¿qué es cierto de todo este amplio despliegue de mercadotecnia? ¿Las vacas lecheras viven en campos de pastos verdes? ¿Los yogures tienen trozos de frutas frescas de primera calidad? ¿El kétchup está hecho con tomates de huertas armoniosas? ¿La galletitas son de trigo, huevo y un poco de azúcar? Lo cierto es que poco de todo esto es así, la industria alimentaria ha creado nuevos productos, fáciles de hacer, más económicos y de mayor duración. Y sobre todo, con colores intensos, sabores adictivos y texturas de fantasía. Para ello se emplean todo tipo de sustancias que no vamos a catalogar, pero que están muy alejados de huertas y granjas de ensueño. Tomates modificados para que resistan más tiempo en las góndolas, yogures con conservantes, papas de bolsa con sabores extravagantes, gaseosas con mayor dulzura,…

Todo ello, nos puede llevar a una reflexión. ¿Es nutrición lo que nos venden en los supermercados o almacenes de barrio? Para funcionar correctamente nuestro templo físico necesita una gran cantidad de nutrientes, variados y diferentes. El ser humano vive cada vez más apurado, con demasiadas cosas para hacer y poco tiempo para cocinar, por lo que acude a lo más fácil y rápido. Y nuestro organismo se resiente. Además, la comida se ha transformado en un acto lúdico, una recompensa o un premio. Comemos solamente lo que nos gusta, recelamos de sabores amargos o extraños, de hortalizas o legumbres. Preferimos los sabores a los que nos (han) hemos acostumbrado: una pizza, un pancho con muchos aderezos o unas papas fritas con mucho queso. Y después un dulce, un chocolate o un helado, para recomponernos del día. Pero, ¿es eso nutrición? ¿Estamos dando a nuestro cuerpo lo que necesita o nos estamos desahogando emocionalmente de un día terrible en el trabajo? Las comidas se han transformado en auténticos parques de atracciones en los que vertimos nuestra angustia, nuestra insatisfacción o la ansiedad del día. Debemos recordar el auténtico significado de la palabra nutrirse: alimentarnos para darle a nuestro organismo lo que necesita, aunque esté lejos de lo que nos anuncien los televisores o veamos en la góndola del supermercado, aunque no sepa tan bien como una barra de chocolate o un plato de papas fritas.

Es importante recordar todo esto, reflexionar y pensar sobre ello. Cada uno debe hacer lo que sienta y con lo que vibre, pero de forma consciente. Una nutrición responsable debe ser variada y completa, comiendo un poco de todo, con alimentos lo más naturales posibles. El mito de que es caro o que resulta más engorroso por la falta de tiempo, no tiene mas relevancia. Se pueden comer carnes de granja, hortalizas agroecológicas y frutas naturales buscando alternativas barriales o comunitarias. Pero, el primer paso hacia este cambio interno esta en la información: conocer qué es lo que estamos comiendo realmente. Y un paso fundamental ha sido la media sanción en el Congreso de la Ley de Etiquetado Frontal en los alimentos industrializados, para que los ingredientes sean claros y no induzcan a engaños. Es fundamental preocuparnos por leer las etiquetas, los componentes de lo que nos anuncian con colores fabulosos y palabras grandilocuentes. Y cuidar a nuestros niños, expuestos como ninguno a los cantos de sirena de la mercadotecnia, evitando excesos en azúcar o grasas. Por todo ello, la información es el primer paso, pero un paso fundamental y clave para una alimentación más saludable y nutritiva para nuestro templo físico, que solo tenemos uno.

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