Estudiando el infierno

Sistema Solar

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El primer planeta de nuestro Sistema Solar está repleto de enigmas y misterios, debido en parte a la dificultad de poder estudiarlo. ¿Por qué tiene un campo magnético? ¿Puede haber agua en sus polos? La respuesta a estos muchos interrogantes que aún desconocemos, podría estar muy cerca gracias a una misión espacial que se encargará de estudiar a este lejano mundo y que está cerca de llegar a destino.

Mercurio es un planeta poco vinculado a la rapidez o agilidad del dios romano al que debe su nombre, se trata de un mundo adormecido y calcinado por el Sol. Se originó cuando dos pequeños mundos colisionaron hace millones de años, surgiendo un núcleo de hierro, que conforma al planeta en un 85%. Volcanes y una intensa actividad interna moldearon este mundo, originando su accidentada superficie hasta que posteriormente, se fue enfriando y la radiación solar fue evaporando sus capas superiores. Mercurio nos ofrece una cara llena de crestas y antiguas coladas de lava ya secas, así como muchos cráteres ocasionadas por meteoritos. Su extraña órbita provoca que si pudiéramos estar en su superficie veríamos dos amaneceres. El Sol sale, avanza, se frena, da marcha atrás, se esconde por donde salió y vuelve a salir para completar su recorrido. Debido a los singulares movimientos de este planeta, que ya alteraron a los científicos antiguos, que no podían explicar porqué Mercurio siempre le mostraba la misma cara al Sol. Ello llevó a proponer la teoría errónea de la existencia de un nuevo planeta, al que se llamó Vulcano y que afectaba el movimiento de Mercurio.

En su superficie se alcanzan entre 430°C y -190°C, debido a la cercanía del Astro Rey y a su ausencia de atmósfera, sin embargo, no es el planeta más caliente del Sistema Solar, premio que se lo lleva Venus. Mercurio está sometido a la extrema radiación del Sol y a sus vientos solares que alcanzan los 400 km/h. Esto unido a sus temperaturas ardientes han provocado que sea el menos estudiado, por la dificultad de enviar sondas o cualquier tipo de máquina que no se incinere. A pesar de que la radiación solar tan alta impide que se conforme atmósfera, en sus cielos se suelen formar nubes de sodio, emanadas de los polos. Estos polos son estudiados para buscar cualquier rastro de agua, ya que estos no son tocados por los incandescentes rayos solares. Un punto a favor para los que creen en que estos polos contienen agua es el brillo que se capta en las imágenes, que pudiera indicar su existencia. Pero aún no ha podido ser confirmado. Otro aspecto que llama la atención de Mercurio es su intenso campo magnético cuyo origen se desconoce. Se ha propuesto que el interior de este reseco mundo esconda una gran balsa de metal caliente que origina el campo.

Ahora, todos estos interrogantes podrían ser resueltos gracias a la misión «BepiColombo», organizada por la ESA europea y Japón. Esta sonda iniciará en unos días las complejas maniobras para colocarse en la órbita de Mercurio, que durarán varios años. Está equipada con múltiples herramientas que permitirán obtener una gran cantidad de información. Un altímetro dará la posibilidad de cartografiar la superficie de este lejano mundo y buscar rastros de agua en sus polos. Y sobre todo, se espera poder arrojar respuestas sobre porqué este planeta antiguo y reseco posee un débil campo magnético, y cuál es la composición de su atmósfera. El cosmos está lleno de interrogantes que la ciencia aún debe responder, sobre todo en los millones de mundos que existen a lo largo y ancho de nuestra galaxia, llenos de misterios. Uno de los grandes objetivos de la «BepiColombo» será arrojar luz sobre el origen de nuestro Sistema Solar, contenidos quizás en la rugosa y calcinada superficie de Mercurio. Las respuestas sobre nuestro origen estelar y el nacimiento de nuestro mundo tal vez esté escritos en las piedras de este lejano lugar.

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