Sangre verde

Alimentación saludable

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Aunque se ha puesto de moda la compra de clorofila líquida, este elemento fundamental para nuestro organismo se puede encontrar fácilmente en muchos vegetales. ¿Qué propiedades nos aporta? ¿Por qué es importante incluirlo en nuestra dieta? La clorofila permite a las plantas realizar sus procesos vitales más importantes, pero también está presente en otros especies.

La clorofila es uno de los componentes más importantes de los vegetales, un pigmento que compone sus células y que le aporta a sus hojas el color característico. Gracias a la clorofila, las plantas y algas pueden nutrirse y vivir, ya que este líquido verdoso es el que se encarga de realizar la fotosíntesis. La clorofila capta la luz solar y gracias a ella puede producir los nutrientes y azúcares que necesita la planta para crecer y vivir, enviándolos a través de ramas y raíces. Este componente necesita luz solar y temperaturas cálidas para que pueda producirse, por ello, en otoño y en invierno, la producción de clorofila se reduce y acaba desapareciendo. Es así cuando se descubren las tonalidades de otras sustancias que hasta ese entonces permanecen ocultas por el verdor de la clorofila, como el rojizo de los azúcares. Y en invierno, el árbol se deshace de sus hojas para impedir que estas sigan consumiendo agua y se sequen sus raíces. Algo que obviamente, no ocurre en los árboles perennes como los pinos, cuyas agujas consumen muy poca agua y están preparados para resistir los fríos invernales.

Al contrario de lo que se suele creer, la clorofila no es un pigmento que solo se encuentra en el mundo vegetal. Algunas especies animales también contienen este líquido verde tan beneficioso. Es el caso de las liebres de mar, pequeños animales que «roban» células productoras de clorofila de las algas y las incorporan a su organismo, permitiendo al animal alimentarse de la luz solar durante casi un año. De esta forma no necesitan buscar alimento sino que los producen ellos mismos. Otro caso es el de los corales, que viven en simbiosis con las algas, ofreciendo protección de depredadores a cambio del alimento de las algas. Cuando las algas se van, los corales se blanquean y acaban muriendo, algo que lamentablemente es cada vez más común debido al calentamiento global. Las salamandras también se alimentan de la fotosíntesis de las algas, cuando aún no han salido de sus huevos. Diversos estudios han descubierto que dentro de los huevos de salamandra se alojan algas que producen alimento a partir de la luz solar, lo que permite que el embrión se nutra de estos componentes. Así, la salamandra es el único vertebrado que conocemos que practique la fotosíntesis, gracias a la clorofila de las algas.

Ahora bien, el ser humano es incapaz de realizar el proceso de fotosíntesis, pero la clorofila resulta ampliamente positiva para nuestro cuerpo. Esta se encuentra presente en todos los vegetales que consumimos, sobre todo en forma cruda, como la lechuga, la rúcula, la espinaca, las algas o la col. ¿Qué beneficios nos aportan? Favorece la depuración y la eliminación de elementos nocivos, limpiando el colon o el sistema digestivo. Además aporta una gran cantidad de antioxidantes, fundamentales para mantener en buen estado los órganos y las células, impidiendo la aparición de células cancerosas. Nos suministran vitaminas indispensables como la A o la C, fortaleciendo el sistema inmunológico que impide la entrada de elementos infecciosos o bacterias, y alcalinizando la sangre. Equilibra la glucosa y reduce el colesterol, evitando problemas en el sistema cardiovascular, además de favorecer la absorción del calcio, lo que favorece a huesos y dientes. Por todo ello, la clorofila es un elemento esencial que debemos tener en cuenta en nuestra dieta, un regalo de las plantas que nos permite vivir mejor y tener nuestra propia vinculación con el astro Rey su energía.

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