La montaña sagrada de los conventos

Montañas sagradas

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El ser humano ha venerado desde el origen de los tiempos a las cumbres montañosas, símbolo de la unión con el cielo y el cosmos, hogar de los dioses. Uno de estos ejemplos es el misteriosos Monte Athos, una cumbre sagrada para los griegos y la Iglesia Ortodoxa. ¿Por qué es tan reverenciado este lugar? ¿Qué se guarda en él? El origen de su leyenda esta en la Virgen María y su llegada hace milenios a estas costas.

En la región del Mediterráneo Oriental la costumbre de formar comunidades monacales aisladas es sumamente antigua y se practica en el largo abanico de religiones que existen en esa geografía (ortodoxos, musulmanes, maronitas,…). Podría ser considerado un rasgo de la idiosincrasia de las gentes de este lugar, siempre dados en venerar a los sabios que se retiran del ruido mundano para encontrar la luz en el silencio. Uno de estos emplazamientos sagrados es el Monte Athos, actualmente en territorio griego, lugar que goza de una extensa y muy interesante historia. Situado en la Península Calcídica, con forma de tres largos dedos extendidos, este Monte es en realidad una alargada península montañosa y boscosa, con numerosas elevaciones y una costa afilada, formada por acantilados. La mitología griega atribuye su formación al dios Poseidón, el soberano de los mares, que logró derrotar al titán Athos arrojándole una gran roca encima. Diversos reinos, imperios y naciones se fueron traspasando el poder de esta región, surgiendo los primeros conventos en el siglo X después de Cristo, bajo la Órden de los Basilios, de la Iglesia Ortodoxa, una rama cristiana que se apartó del control de Roma y dependía de Bizancio.

Este lugar vio pasar las cruzadas, la caída de Constantinopla y el nacimiento del Imperio Otomano, mientras fueron surgiendo numerosos conventos y comunidades de ermitaños, hasta los 20 actuales. Monjes de largas barbas se recluyeron en edificios solitarios, dedicados a rezar y al trabajo campestre. En torno al Monte Athos se fue desarrollado un aura de veneración y respeto, convirtiéndose en uno de los lugares más sagrados no solo para Grecia sino para la Iglesia Ortodoxa. En 1924 se consolidó este carácter excepcional al dotar al Monte de una jurisdicción propia, que no responde ni a Grecia ni (en la actualidad) a la Unión Europea. Su gobierno está en manos del Patriarca de Constantinopla, el papa de los ortodoxos, y de un órgano propio, llamado Iera Koinotitia, una especie de consejo formado por varios monjes de los conventos. Por ello, el Monte Athos mantiene normativas que cuanto menos podrían considerarse medievales: no pagan impuestos, solo pueden entrar un número limitado de personas al día y esta vetado el acceso a mujeres.

El Monte Athos fue convertido en Patrimonio Mundial en 1984, reconociendo su inmenso acervo histórico y artístico. Uno de los conventos más importantes es el de la Gran Laura, fundado en el 963. En su interior se conservan maravillosos frescos y pinturas del siglo XVI, así como una de las colecciones de manuscritos griegos más importantes del mundo. 165 códices medievales son conservados en sus bibliotecas, como muestra de su enorme antigüedad e importancia. El origen de la veneración de Athos está en una antigua leyenda según la cual, la Virgen María, llegó en barco desviada por las tormentas cuando trataba de llegar a Chipre. Cuando arribó a Athos, la escasa población del lugar la adoró y se convirtieron al cristianismo. Por esa razón, en uno de los muchos conventos de esta península, el de Vatopedi, se guarda el supuesto cinturón de la Virgen, siendo una de las reliquias más importantes de la iglesia ortodoxa. Irónico resulta, que un lugar fundado por la Virgen vete ahora la llegada de mujeres, pero ello no nos impide apreciar la rica historia y cultura que emana de esta montaña venerable.

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