Patrimonio de la Humanidad, el Sol

Arquitectura e historia

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Este año, los nuevos participantes de la lista de lugares protegidos de la UNESCO suponen un gran tributo al Sol y la acción limpiadora de su luz. Hoy visitaremos el enigmático reloj solar más antiguo de América y el llamado Paseo de la Luz de Madrid, España, construido por los ilustrados del siglo XVIII. ¿Cómo son estos dos espacios? ¿Por qué han sido convertidos en Patrimonio mundial?

La pausa mundial que impuso el 2020, provocó que la UNESCO retrasase a este año la declaración de los nuevos patrimonios mundiales. Este organismo supranacional tiene entre sus muchas funciones impulsar el dialogo intercultural, potenciando los valores culturales. Para ello elabora cada año una lista de lugares que por su valor universal deben ser protegidos. Una de estas nuevas incorporaciones es el yacimiento peruano de Chankillo, un impresionante lugar que es el reloj solar más antiguo del continente americano. El Sol ha sido adorado y venerado desde el inicio de la Humanidad como dador de vida y fuente de poder, por ello, era un elemento fundamental para la erección de edificios y templos. Es algo que se da desde los obeliscos y templos egipcios, a los petroglifos americanos, que han sido interpretados como calendarios solares. La influencia del Sol, el Astro Rey, en las construcciones antiguas es una constante.

Nuestra estrella es fuente de luz y energía, pero también es una puerta que nos permite acceder a las rutas estelares y a otros espacios del Universo. Nuestro Sol, es decir, Ra, es el portal hacia el conocimiento de nuestro cosmos y nuestra multidimensionalidad, hábitat de lo que antes se conocían como «dioses» y hoy seres de otras galaxias. Pero, volviendo a Chankillo, en Perú, este increíble complejo fue erigido hacia el siglo III antes de Cristo, construido por los antiguos peruanos. Estos pueblo poseían ya para ese entonces de grandes conocimientos astrológicos, dándole una importancia fundamental al Sol que definía épocas de cosecha y de grandes rituales religiosos. El complejo posee 13 torres de piedra erigidas para mostrar y calcular el camino solar, situadas todas a igual distancia entre sí. Estas atalayas tenían como función formar un horizonte artificial sobre el cual podía vislumbrarse con claridad todo el ciclo solar anual, algo inédito en todo el mundo. Además, el complejo cuenta también con muros de piedras y una fortaleza elevada, así como terrazas rituales donde realizaban ceremonias dedicadas al mundo divino de los astros, y cálculos matemáticos.

Al otro lado del mundo, en España, fue convertido el Paseo del Prado madrileño y su cercano Parque del Retiro en Patrimonio de la Humanidad. El Paseo del Prado surgió en pleno siglo XVIII cuando las ideas ilustradas llevaron al derribo de las murallas que delimitaban la urbe y la construcción de zonas ajardinadas. Las ciudades medievales de calles estrechas, rebosantes de suciedad y enfermedades, empezaron a convertirse en lugares más amables gracias a las nuevas ideas higienistas de la Ilustración que impulsaban a abrir espacios verdes, calles amplias y parques de esparcimiento. Todo ello con el fin de favorecer la ventilación y por supuesto, la acción limpiadora de la luz solar. El Parque del Retiro tiene entre sus principales atractivos el Palacio de Cristal, reconocido ahora como Patrimonio Mundial, un Palacio que imitaba las construcciones victorianas de grandes estructuras acristaladas sostenidas por vigas de acero. Todo ello, con el fin de rendir tributo a la luz solar, que entra a raudales en esta gran construcción de vidrio transparente, erigida en 1887. A pesar de ser culturas diferentes y con un gran espacio de tiempo entre ambas, tanto en Madrid como en Chankillo el objeto de culto sigue siendo el inmortal orbe solar.

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