De las heliografías a Instagram

Avances y curiosidades

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El tomar fotografías se ha vuelto una acción cotidiana e instantánea, en una sociedad cada vez más esclava de la imagen. Pero, el origen de las fotos nos muestra todo un largo proceso de evolución que acabó generando un gran impacto en la sociedad y en el entendimiento de la realidad. ¿Cómo se tomaban las fotografías en 1830? El estudio de las ondas y la óptica acabó provocando, entre otras cosas, grandes avances en la física o la comprensión de nuestro Universo.

Primeras heliografías

Hasta hace unas pocas décadas, la fotografía era una actividad rodeada de toda una serie de trabas y rituales impensables hoy en día. Comprar carretes para la cámara, no poder borrar o ver las imágenes tomadas, acudir a la tienda de revelado,… La llegada de las cámaras digitales y luego las cámaras en celulares o tablets revolucionó este mundo, hasta la aparición de Instagram y el culto a la imagen o los vídeos. Sin embargo, la fotografía tuvo sus lejanos orígenes ya a principios del siglo XIX, de la mano de un visionario francés, Nicéphore Niepce. Este inventor que entre otras cosas ya había fabricado el primer motor de combustión, se afanó en crear un procedimiento para grabar imágenes. En 1825 logró este hito, obteniendo lo que él llamó heliografías, es decir, «escrituras del Sol». Usando una mezcla de betún y aceite de lavanda, se introducía una placa en una caja oscura, donde reaccionaba frente a la luz, endureciéndose o desapareciendo el betún. Este ingenioso método permitió obtener las primeras imágenes, creando escenas que incluso tenían relieve, permitiendo crear grabados. Pero, el proceso era sumamente tedioso ya que se necesitaba de 8 horas para «fotografiar» algo, siendo impracticable para captar personas, y los resultados eran de poca calidad.

El siguiente paso lo daría Louis Daguerre, con sus daguerrotipos. En vez de usar betún y aceite de lavanda como Niepce, utilizó sales de plata y vapores de mercurio, así como placas de cobre. El proceso se acortó enormemente, pasando de las extenuantes 8 horas de Niepce a «solo» 30 minutos. Gracias a eso, en 1838 se logró captar la primera figura humana, en una casualidad, ya que al tomarse un daguerrotipo de una calle parisina se dio la circunstancia de que allí había un transeúnte al que le estaban lustrando un zapato, y permaneció el tiempo justo para ser inmortalizado. Durante el siglo XIX se fueron desarrollando nuevos formatos y nuevos aparatos fotográficos, hasta que con la llegada de la siguiente centuria, fue extendiéndose el color, gracias a la técnica Autochrome de los hermanos Lumiére o los avances de Gabriel Lippman en la captación del espectro de la luz solar. El desarrollo de la fotografía llevó a un interés cada vez mayor por la óptica y las ondas de luz, apareciendo todo un mundo nuevo que generó un gran impacto social. Surge la costumbre de fotografiar fallecidos para intentar captar sus almas o tertulias ocultistas en ciudades como Berlín, la meca de las vanguardias.

La fotografía también afectó de enorme manera a la Física. Los científicos se asombraban por el comportamiento de las ondas, demostrando las limitaciones de la concepción mecanicista de Newton y necesitando de nuevas teorías que explicasen el caótico movimiento de las ondas. Los estudios de diferentes especialistas en óptica y física, llevaron a Albert Einstein a plantear su teoría de que ondas y partículas son una misma cosa, suponiendo una auténtica revolución para la comprensión del mundo y la Física en general. La realidad se hizo más compleja, con un mundo microscópico y un Universo que parecían no respetar ninguna ley física y que descubrieron toda una nueva forma de pensar e interpretar. A pesar de los avances en el color, el blanco y negro predominó en el mundo hasta la década de 1970, cuando empieza a popularizarse la fotografía en color. A partir del 2000 la llegada de los celulares con cámaras alteró de forma completa el panorama, popularizándola y volviéndola algo cotidiano y al alcance de pulsar un solo botón, muy lejos de las 8 horas de Niepce.

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