Los secretos de los Asirios

Historia y curiosidades

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Los asirios lograron crear un enorme imperio en Oriente Medio, sometiendo incluso a los egipcios. ¿Quién era este antiguo pueblo? ¿Cómo pudieron forjar una entidad tan inmensa? Otra de sus características es su curiosa religión, donde se entremezclan espíritus, genios y dioses con alas. Nos sumergiremos en lo que sabemos de este fascinante pueblo.

La historia de Mesopotamia está llena de invasiones de diferentes pueblos, guerras, ciudades que se conquistaban unas a otras,… se produce una constante fragmentación política. Uno de los pueblos que se asentaron en el extenso valle de los ríos Tigris y Eúfrates es el asirio, que se instaló en lo que hoy es el norte de Iraq. Estas gentes parece que tuvieron un origen nómada y descendieron de las zonas montañosas al valle, fundando un importante núcleo comercial. Los asirios eran sumamente belicosos y con el paso del tiempo fueron perfeccionando las artes de la guerra, empleando el asedio de ciudades enemigas junto con nuevas armas de guerra, pudieron así extender sus dominios. Hacia el siglo VII antes de Cristo crearon un inmenso imperio que incluía Egipto o las ciudades de la costa sirio palestina, a las que sometieron gracias a su maestría guerrera, como nos muestran relieves e inscripciones.

Enriquecidos por sus conquistas, los reyes asirios pudieron llevar a cabo enormes obras. Tuvieron varias capitales, como la ciudad de Assur o la posterior de Nimrud. Esta última fue la más espléndida de todas, donde se erigió una ciudadela fortificada. En ella se ha podido desenterrar un curioso obelisco negro, los restos de los palacios y varios templos en honor a sus dioses. El gran constructor de esta urbe fue el rey Assurnasipal, quien dominaba el imperio asirio con mano de hierro y decidió crear una nueva capital sin que sepamos muy bien la razón. Las ruinas de Nimrud fueron desenterradas por el arqueólogo Austen H. Layard, quien tuvo que enfrentarse a saqueadores, bandoleros y burócratas en una épica expedición en el siglo XIX. Descubrió grandes esculturas que fueron llevadas a Londres, donde provocaron fascinación, así como un arte con gran realismo y belleza (foto de portada). En 2015, los extremistas del Estado Islámico volaron y destruyeron en Iraq todas las ruinas que se conservaban de esta antigua ciudad asiria, perdiéndose un increíble patrimonio de forma irremediable.

Además de ser fieros guerreros y grandes constructores, los asirios tuvieron una curiosa religión. Veían al mundo desde una óptica mistérica, con numerosos espíritus etéreos, malignos o benéficos. Veneraban a Assur, su divinidad principal, que se representaba flotando en una esfera con alas o con forma de árbol, como dador de vida. Empleaban a seres mágicos para custodiar las puertas de ciudades o palacios, que con su mirada desafiante evitaban la entrada de enemigos. Es el caso de los Lammasu, seres con cuerpo de león, alas y cabeza humana, con barba. Eran criaturas solares, y se colocaban en las entradas de las ciudades con grandes estatuas o grabadas en las puertas, pero incluso los campesinos solían dibujarlas en tablillas y las enterraban bajo tierra en las puertas de las casas. Había también dragones, los mushussu, con escamas, una cabeza serpentina, patas de león y garras de águila. Son seres benéficos, que los mesopotámicos vinculaban a la constelación de Hidra. Todo ello nos muestra a un pueblo belicoso, que veía la religión en clave de batalla entre el bien y el mal, curioso y a la vez semilla de otras creencias posteriores.

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