El escudo protector del Sistema Solar

Astronomía

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Las fronteras de nuestro Sistema Solar siguen siendo un gran enigma por resolver, sobre todo en lo concerniente a la parte más exterior, la Nube de Oort. Ahora una nueva investigación puede arrojar luz sobre cuál fue el origen de esta inmensa estructura que rodea nuestro Sistema Solar. Esto nos permite acercarnos y redescubrir la perfección intrínseca de nuestro cosmos, que muchas veces olvidamos.

Si viajáramos por el espacio y dejáramos atrás Neptuno, el pequeño Plutón y su casi gemelo Caronte, entraríamos en la nebulosa región llamada Cinturón de Kuiper. Esta especie de nube formada por gases, fragmentos de roca, remotos cometas, meteoritos y extraños mundos rodea en su totalidad el Sistema Solar. En esta remota zona, muy alejada de la influencia solar, se han encontrado nuevos planetas como es el caso de Eris, Makemake y otros objetos celestes que los astrónomos intentan clasificar de alguna forma.

Lo cierto es que sabemos poco de esta zona tan alejada de nuestro Sistema, pero desde 2015 la sonda New Horizons se encuentra explorando el Cinturón de Kuiper que forma parte de una zona aún más extensa, que conocemos con el nombre de Disco Disperso. Se espera que esta misión continúe dando nuevas pistas sobre muchos interrogantes, hasta su final programado en 2022 y que se acerque lo más posible hasta la heliopausa, el límite de la zona del espacio dominada por el viento solar que da paso al espacio interestelar. Pero como tantas cosas en el enigmático cosmos, este límite nunca es fijo y siempre esta en movimiento, creciendo y retrocediendo.

Y por último, a casi un año luz del Sol de distancia, se encuentra la enigmática Nube de Oort, de la cual sabemos muy poco, pero donde se han podido descubrir algunos objetos, como es el caso de Sedna, hallada en 2004. El nombre de esta Nube proviene del nombre del primero que postuló su existencia, Jan H. Oort, quién la propuso como lugar de donde provienen los cometas que surcan nuestro Sistema Solar. Esta inmensa región se encuentra muy lejos del Sol, surcado por objetos y cometas que surgieron cuando los planetas aún estaban en formación hace millones de años. Se divide en una región interna y otra más externa, de la que no sabemos prácticamente nada, pero que en conjunto engloban a nuestro Sistema Solar, como si de una estructura protectora se tratase.

Sin embargo, el origen de esta Nube de Oort sigue siendo un misterio. Los científicos suelen emplear simulaciones por computadora para intentar desentrañar el nacimiento de algo tan grande como esta enigmática Nube. Pero, hasta ahora, ninguna simulación había podido dar una respuesta adecuada a este acertijo. Ahora, un equipo de investigadores de Leiden han logrado una simulación satisfactoria, descubriendo que en el surgimiento de esta Nube intervinieron numerosos factores. Cometas del interior del Sistema Solar, fragmentos y gases de otras estrellas, la influencia solar, de la Vía Láctea, la gravedad de los planetas más grandes,… todos ellos intervinieron para crear esta red que rodea a nuestros sistema planetario.

Como nos cuenta Anael, cofundadora de Origen Estelar, en nuestro Universo nada es al azar, sino que todo conforma una gran perfección. Todos los elementos que vemos a nuestro alrededor poseen una malla energética que los contiene, tanto de forma individual como en forma grupal. Y así, nuestro Sistema Solar en su conjunto posee una malla energética que la contiene, una estructura protectora que la rodea, como se aprecia claramente en las imágenes y simulaciones que nos muestran la esfera de la Nube de Oort. Una frontera protectora formada por los mismos objetos que componen el propio Sistema Solar. Esto nos muestra una vez más la perfección de nuestro cosmos, en su infinita extensión, a partir del cual fuimos creados y que está reflejado en nosotros.

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