Gárgolas ¿protectores de las iglesias?

Arquitectura y arte

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Uno de los elementos distintivos de muchas de las catedrales europeas son sus famosas gárgolas. Pero, ¿qué son en realidad? ¿por qué se colocaban seres monstruosos en las iglesias? Para conocer las respuestas debemos viajar a la Edad Media y conocer a las logias de constructores, la simbología medieval y creencias de aquellas épocas.

Desde el siglo XII y XIII comienza a extenderse por la Europa medieval un nuevo estilo arquitectónico, el Gótico. El desarrollo de las ciudades, de la sociedad civil, la burguesía mercantil, los avances en técnicas de construcción, permitieron el surgimiento de esta nueva corriente artística, que nació en Francia para extenderse a Italia, España o Alemania. El estilo anterior, el Románico, apostaba por edificios de paredes gruesas, ventanas pequeñas, con lo que las iglesias se asemejaban a pequeños fortines. Con el Gótico se busca crear edificios llenos de luz, con grandes ventanales, y color, con los vitreaux (vidrieras) de intensos colores. La filosofía escolástica venera la luz como un símbolo de Dios, elemento embellecedor de todas las cosas, mientras que el color es sinónimo de lujo y refinamiento. Dios es fuente de luz, y el universo está formado por un flujo de energía lumínica de la que emanan la belleza y el ser.

En esta nueva arquitectura tuvieron un papel fundamental las logias masónicas, sociedades de maestros y aprendices en los gremios de los artesanos y constructores. Manejaban grandes conocimientos científicos y tecnológicos que guardaban en secreto estricto, comprendiendo el poder que tenía el conocimiento de las formas, los números y las proporciones. Las herramientas que usan tenían un fuerte carácter simbólico, esotérico y espiritual. Entendían que las personas que participaban en la erección de templos dedicados a la Gloria de Dios y los lugares de reunión del pueblo, debían estar preparados y ser puros. Además, los miembros de estas sociedades tuvieron importantes privilegios que casi nadie tenía: las franquicias. Así, podían viajar y moverse, en tiempos en que las personas eran vasallos de sus señores y no podían trasladarse libremente. Esto les abrió las puertas a viajar por el continente, aprender y ver la realidad de forma diferente. Llevaron nuevas ideas y pronto entraron en contacto con diversas corrientes místicas.

Uno de los elementos que más llaman la atención de las iglesias góticas son sus curiosas gárgolas. ¿Cuál es su función? ¿Cómo se permitían estos seres de apariencia maléfica en las catedrales? Lo cierto es que aún se desconoce la razón pero se proponen varias teorías. Se cree que estas tallas de formas animalescas y fantásticas tenían el poder de alejar al Demonio de las iglesias. O de atemorizar a los creyentes que acudieran a ellas para que llevasen una vida piadosa y temerosa de Dios. Con respecto a su función, las gárgolas son en realidad desagües para desagotar el agua que se acumulaba en tejados cuando llovía, decorados con caprichosas formas, que pueden ser de muchos tipos. Hay gárgolas con formas de animales, personas o las famosas con extraño aspecto de seres monstruosos o fantásticos. Pero, en muchos casos consideramos gárgolas a las que en realidad no son, ya que las gárgolas son únicamente aquellas que cumplen la función de desagüe, mientras que las que son únicamente decorativas se denominan quimeras. Es el caso de las famosísimas decoraciones de la catedral de Notre Dame, que en realidad no son gárgolas.

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