La Catedral vetada

Arquitectura sorprendente

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La Basílica de San Petronio es uno de los monumentos más imponentes y hermosos de Bolonia y de toda Italia. Pero, su historia fue la de la catedral que nunca pudo concluirse, bloqueada y frenada constantemente. ¿Cuál es la causa de este impactante proyecto fallido que tardó tantos siglos en erigirse?

Bolonia fue durante la Edad Media una de las ciudades más ricas y poderosas de Italia. En torno a ella se construyeron canales, que dinamizaron el comercio y atrajeron mercaderes y gran cantidad de negocios. Además, se convirtió en uno de los más importantes núcleos intelectuales de la región, con una de las Universidades más antiguas de Europa. Todo este orgullo de la ciudadanía boloñesa se volcó en una ingente obra constructiva, con un majestuoso casco antiguo que pocas ciudades pueden rivalizar. Uno de los ejemplos de esto fueron las célebres Torres de Bolonia, decenas de torres erigidas en el núcleo de la urbe solo con el objetivo de rivalizar unas con otras, en una época en la que las facciones a favor del Papado y en contra se solían enzarzar en luchas continuas. Algunos dicen que había más de 100 las torres, de las cuales quedan muy pocas.

Torres de Bolonia

Otro cauce por el que se volcó la fiebre constructiva fue el de las iglesias, con numerosas basílicas, capillas y catedrales. O de numerosos palacios y residencias para la enriquecida oligarquía mercantil, que aún siguen fascinando a los turistas que la visitan. Sin embargo, la estructura que brilla en plena piazza central de Bolonia es la célebre Basílica de San Petronio. Una muestra de su importancia fue el hecho de que el emperador Carlos V decidió coronarse en ella, en vez de hacerlo en Roma, obligando al Papa a trasladarse a Bolonia. San Petronio es considerado el patrón de la ciudad, y en esta iglesia se guardan sus restos, como objetos de veneración. Sin embargo, toda esta brillantez y pomposidad de esta iglesia se ve trastocada por el hecho de que Roma nunca le permitió convertirse en catedral y se trata de una gran estructura inacabada.

La iglesia comenzó a erigirse en 1390, con monumentales planos que la convertirían en una estructura que incluso superaría a la basílica de Roma, la capital de la Cristiandad. Su fachada comenzó a levantarse en tonos claros y una gran belleza, pero el Papado decidió intervenir y bloqueó su conversión en catedral. En medio del azoramiento de sus constructores, las obras se frenaron en seco ante la presión pontificia. Comienza así una larguísima etapa de construcción, con numerosos bloqueos y problemas. La parte superior de la fachada fue terminada irregularmente, sin seguir los lineamientos originales, por lo que la cara de la iglesia parece partida en dos. Las obras se eternizaron y duraron varios siglos, siendo recién consagrada en 1954, después de obras de reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial.

Su interior acoge algunos detalles que no podemos obviar. Guarda uno de los órganos más antiguos del mundo, fabricado en 1475, numerosos frescos y pinturas, así como una mezcla de colores y luces que la consagran como una de las más bellas e imponentes de la Península Itálica. En ella se encuentra también una meridiana, instrumento con el cual determinaban el tiempo y la llegada del mediodía, y en este caso se trata de la más larga del mundo, con lo que no falta la siempre presente vinculación de esta arquitectura con los astros. A pesar de todo ello, esta basílica tardó siglos en ser terminada y su desarrollo fue frenado por el Papado. Se trata por lo tanto de un ejemplo de «bloqueo» constructivo, de arquitectura frenada que nunca pudo concluirse, tal vez el proyecto fallido más majestuoso del mundo. Sin embargo, su belleza ha podido llegar a nosotros y luce, en medio de su tullidez, como la joya más bonita de Bolonia.

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