El latir de la vida

Editorial

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Hoy les aportamos una editorial escrita por Amalia Lorenz, doctora en Cardiología, con una extensa carrera como médica de varias instituciones hospitalarias de la Ciudad de Buenos Aires. En esta lectura, la autora nos describe el motor de la vida, el corazón, el órgano que nos irriga vida con su pulsar y nuestro deber para mantenerlo en buen estado.

El corazón es el órgano de la vida, el primero que aparece en el embrión, en el futuro ser, complementando a los vasos sanguíneos recién formados, nutriendo todo esbozo de tejido desde el mismo comienzo de la vida. A su vez, es el último en detenerse cuando llega nuestro momento de partir. Su función es la de una bomba impelente y aspirante: impelente cuando en cada sístole o contracción ventricular envía la sangre oxigenada a los tejidos a través de las arterias; y aspirante, cuando con cada diástole trae de vuelta a la sangre a través de las venas para ser oxigenada en los pulmones y de allí al corazón, después de haber sido utilizada en los procesos metabólicos, trayendo los deshechos de la eliminación de tejidos. Su energía es la del amor, por lo que no es casual que frente a las buenas y malas noticias, al agradecer o pedir perdón siempre llevemos nuestras manos al pecho, al corazón. Es el caso de pueblos como el musulmán, quienes suelen llevar sus manos al pecho y luego las ofrendan, como un bello símbolo de compromiso, paz y amor. Todas las religiones, colocan al corazón en sus estampas, acompañando oraciones y mensajes de amor.

Así, el corazón ha asumido el compromiso energético de acompañarnos durante toda nuestra vida y ha permitido y permite un sin número de prácticas médicas que lo mejoran o recuperan, para que pueda continuar con su correcto latir. Hoy en día el bypass coronario (puente arterial para superar la obstrucción del vaso afectado), la colocación de prótesis intravasculares (stens), el tratamiento de las arritmias (irregularidades del rítmo cardíaco) o los marcapasos son algunos de los planteos terapéuticos que pueden ser ofrecidos para mejorar la vida de los pacientes y mantener en buen estado el motor del corazón. Quizás, todo ese abanico de posibilidades nos ha hecho olvidar el compromiso que tenemos con él de mantenerlo en buen estado, algo que podemos conseguir fácilmente mediante diversas pautas. Por ejemplo, una alimentación adecuada con bajo aporte de grasa y una cantidad responsable de hidratos de carbono y proteínas; una buena hidratación diaria; actividad física acorde a la edad y biotipo; y evitando el stress físico y emocional. El stress se ha vuelto algo muy corriente y común en la vida contemporánea, pero ¿qué define esa palabra que tanto usamos?

El stress es un desencadenante de reacciones emocionales, químicas y anatómicas ya presentes en los animales que nos precedieron, que se activaban cuando presentían un peligro, preparándose para escapar del mismo. Se trata de una reacción atávica de escape o fuga. ¿De qué? podemos preguntarnos ¿de aquello que no nos pertenece? ¿Aquello que no queremos? o que quizás queremos demasiado… El organismo emplea esta reacción cuando aparece algún peligro o también algún deseo que nos impulsa a modificar nuestra vida, nuestros proyectos, sentimientos, nuestra realidad, en pos de escapar o de conseguir algo. Estas situaciones de stress alteran nuestro ritmo cardíaco, la presión arterial, se tensan nuestros músculos, se vierten catecolaminas (sustancias químicas estimulantes) en todo el organismo, imponiéndole un enorme esfuerzo en general, pero especialmente a nuestro sistema cardiovascular que rige el corazón. Aquello que fue dispuesto para situaciones especiales se convierte en un estado permanente que implica un ingente desgaste para el templo físico, provocando agotamiento físico y emocional. Escuchándonos siempre sabremos cuál es el camino, pero pocas veces lo tomamos, ya que creemos que cuesta cambiar hábitos, postergar deseos y sobre todo dejar de correr y escapar de ¿quién? de nosotros mismos.

Dra. AMALIA BEATRIZ LORENZ
M.N. 39074
Dra. en Medicina, Especialista en Cardiología

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