Canto a la libertad

Compositores únicos

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Este año se cumplen 250 años del nacimiento de uno de los más sobresalientes compositores de todos los tiempos, L. Van Beethoven. ¿Quién fue realmente este músico? ¿Por qué es tan importante para la Historia de la Música? Nos dejó composiciones inmortales y un enorme repertorio de obras, como es el caso de la Novena Sinfonía, actual himno de la Unión Europea.

Ludwig van Beethoven nació en una familia modesta de la Alemania del siglo XVIII, cuando era una confederación de ducados, principados y reinos, llamada Sacro Imperio Romano Germánico. Su padre era director de orquesta en Bonn, una ciudad ilustrada, adonde acudían figuras del pensamiento, músicos y escritores. Bajo el influjo del inmortal Mozart, los padres del joven Ludwig intentaron convertirlo en otra figura prodigio y para ello lo forzaron al estudio de la música desde muy temprana edad. Formado por importantes compositores, empezó a componer y tocar la viola, para después participar en conciertos de cámara de la aristocracia alemana. Al morir su padre, tuvo que hacerse cargo de sus hermanos, hasta que varios viajes a Viena donde obtuvo reconocimiento le permitieron una mejor situación económica. Su maestría y dominio musical lo convirtieron en la estrella más refulgente de Viena, donde la nobleza se peleaba para contratarlo. Logró obtener total independencia para componer, algo que otros como Mozart nunca consiguieron. Mantuvo una larga lucha contra su némesis, la sordera que lo afligió toda su vida, algo que no le impidió seguir componiendo hasta su muerte.

Beethoven fue uno de los compositores más importantes de la Historia europea, famoso por su genialidad y sobre todo romper las normas de la música cortesana de su época. Vivió en una etapa turbulenta de una Europa que se revolvía del absolutismo y entraba en una nueva era de profundos cambios. La Revolución Francesa, el bonapartismo, una guerra que sacudió al Viejo Continente demoliendo las estructuras tradicionales, la llegada del republicanismo y el inicio de la Revolución Industrial. Beethoven observó con simpatía las ideas de la Francia revolucionaria y la llegada de Napoleón Bonaparte, el paladín de los nuevos valores republicanos e ilustrados, opuesto al absolutismo monárquico. Hasta que Napoleón se coronó emperador, traicionando estos ideales. Caótico y genial, se llevó siempre mal con la rígida etiqueta cortesana de la capital austríaca. Beethoven fue un gran innovador de la música de la época, abriendo las puertas del Romanticismo, dejando atrás el encorsetamiento del Clasicismo dieciochesco. Sus melodías describen un tiempo de guerras, revoluciones y héroes, con ecos del pasado que engrandece el Romanticismo, buscando sonidos que conmocionen y sinfonías tempestuosas. Llevó a las composiciones de piano y cámara a un estadío superior, a la vez que nos dejó obras orquestales inmortales como las famosas Nueve Sinfonías. 

Entre sus muchas composiciones, hoy hablaremos sobre quizás una de las obras más representativas de la música occidental: la Novena Sinfonía. Su origen está en la obra del poeta y dramaturgo alemán Friedrich Schiller, la Oda a la Alegría, que al ser leída por Beethoven decidió musicalizarla, tomando fragmentos de ella. Terminó de componerla en 1824 y fue estrenada en Viena en medio del alborozo del público de la ciudad, siendo el último estreno del genio. Esta obra se convirtió en un canto inmortal a la libertad, una composición monumental donde la música adquiere todo tipo de texturas, lleno de contundencia y velocidad, una celebración en toda regla de la genialidad de la que fue capaz este compositor. En 1985, se decidió convertir a esta composición en el himno de la Unión Europea, como una forma de reivindicar los valores de esta asociación de naciones. Ha habido intentos de darle letra, pero el poder de su música lo ha hecho algo innecesario. El compositor alemán falleció en 1827, dejando tras de sí un legado que lo elevó junto a todos los grandes músicos de la Historia.

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