Las iglesias románicas del pecado

Historia del Arte

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Hoy viajamos a dos iglesias de España famosas por elementos constructivos poco menos que curiosos y poco corrientes. Estudiadas por especialistas en Historia del Arte e historiadores, aún no se encuentra respuesta a los misterios que nos muestran. ¿Quiénes las construyeron? ¿Qué quisieron expresar? Para ello debemos profundizar en los enigmas del Románico, una corriente arquitectónica llena de aspectos tan bellos como extraños.

El Románico fue un estilo arquitectónico que se desarrolló durante la Alta Edad Media, entre los siglos XI y XIII, cuando comienza a expandirse el Gótico desde Francia. Hablamos de una época de constantes guerras, hambrunas, saqueos realizados por vikingos o húngaros,… Las iglesias buscaron protegerse de la inseguridad crónica convirtiéndose en pequeñas fortalezas de muros gruesos y ventanas pequeñas y estrechas. Mientras que el Gótico busca la monumentalidad y la luz divina, el Románico apuesta por espacios más pequeños y con mayor simpleza. Además, durante aquella época casi toda la población era analfabeta, por lo que para adoctrinar a los campesinos se empleaba el lenguaje visual: las iglesias románicas estaban decoradas con murales, esculturas, tallas, relieves, que enseñaban los preceptos cristianos. Es por ello que se desarrolló todo un idioma arquitectónico, con puertas flanqueadas por Jesucristo, escenas de la Biblia, simbologías del Bien y del Mal,… Sin embargo, hubo algunas iglesias que escaparon del canon tradicional y adoptaron simbologías extrañas y curiosas.

Es el caso de la Iglesia de San Pedro de Echano, una de las construcciones que más ríos de tinta ha provocado por su singularidad. Fue construida en medio del valle de Valdorba, en Navarra, España, una región donde se erigieron numerosas iglesias debido a su importancia estratégica y alta densidad poblacional. La iglesia de la que hablamos fue erigida exenta, es decir, en medio de una vaguada, a cierta distancia de lo que algún día fue el pueblo de Echano, hoy en día solo ruinas. Esto es algo poco corriente ya que las ermitas se solían erigir en el centro de las villas o vinculada a algún castillo. La construcción se remonta al siglo XII, y fue erigida con grandes piedras conformando muros de importante grosor, que aún así dan lugar a un santuario estilizado y de una gran belleza con columnas decoradas con motivos vegetales, una torre armoniosa y hermosas bóvedas. Pero, en su decoración hay elementos que han llamado la atención de historiadores. En su puerta, donde suele aparecer la figura de Jesucristo se decidió tallar nada menos que a una divinidad pagana, Jano, el dios romano de dos cabezas, que representaba el final y el principio. A esta figura principal le acompañan no los profetas ni los Apóstoles como era corriente, sino toda una colección de figuras con extrañas barbas y vestidos que celebran lo que parece una fiesta pagana, con músicos y bailarines. A esto hay que añadir la decoración de los canecillos, salientes de la techumbre, que representan más figuras festivas y guardan una gran simbología numérica, con conjuntos que hacen referencia a proporciones pitagóricas, fórmulas alquímicas y el número de la Divinidad.

Tenemos por lo tanto una iglesia con motivos decorativos extraños que nos muestran que los constructores tuvieron amplios conocimientos herméticos y dieron rienda suelta a su expresión en esta alejada ermita. ¿Qué quisieron comunicar? ¿Eran adelantados que quisieron exponer su sabiduría sin más? ¿O era un desafío a la autoridad eclesiástica? Preguntas aún sin responder, pero no se trata del único ejemplo. En la región de Cantabria, podemos encontrar la Colegiata de San Pedro de Cervatos, una edificación que se construyó casi al mismo tiempo que la anterior. Esta iglesia románica también es un derroche de bellos capiteles, arcos y frisos decorados que nos muestra la brillantez de la época en el aspecto constructivo. Pero, esta Colegiata destaca por ser también una de las mayores muestras de arte erótico de la Edad Media, con figuras mostrando los genitales y escenas orgiásticas de todo tipo, así como figuras monstruosas. El porqué de este tipo de decoraciones en una época en la que el aspecto sexual era considerado algo demoníaco y pecaminoso es todavía un misterio. Algunos especialistas han propuesto que funcionara como catalizador de la influencia maligna del Demonio, como una especie de pararrayos. Todo esto nos muestra que el Románico fue un estilo tan rico como misterioso, lleno de elementos curiosos, fruto de una época muy diferente a la actual.

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