Ondas estelares

Astronomía sorprendente

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Las llamadas Ráfagas de Radio Rápidas son uno de los misterios más resonantes de la astronomía. Estas ondas se suman a una serie de diferentes señales recibidas de algún remoto lugar del Universo y que desconciertan a los científicos. La mayoría de estos sonidos han podido ser atribuidos a algún fenómeno estelar mientras que otras hasta la comunidad científica las consideran posibles señales de otras civilizaciones. Ahora, sin embargo, un nuevo estudio apunta a solucionar este viejo interrogante sobre el origen de estas señales cósmicas.

El Universo infinito e inabarcable en toda su magnitud está lleno de millones de estrellas y galaxias, con miles de millones de planetas. Pensar que la Tierra sea el único de todos ellos con vida es algo difícil de admitir, sobre todo teniendo en cuenta lo que sentimos e intuimos en nuestro interior. Sin embargo, la ciencia exige tener pruebas materiales y empíricas para poder admitir la existencia de algo y nosotros nos hemos acostumbrado a creer sólo en aquello que vemos y tocamos. Pero, de vez en cuando determinados eventos generan desconcierto entre los científicos por la imposibilidad de explicarlo. Uno de estos son las Ráfagas de Radio Rápidas, detectadas por primera vez ya en el 2001, ondas de radio de unos pocos milisegundos de duración y que se repiten insistentemente cada cierto tiempo.

Se propusieron diferentes teorías para explicar su origen, como que fuese energía procedente de agujeros negros. Otras explicaciones apuntan a emisiones de una lejana galaxia a 3000 años luz de nuestro planeta, mientras que otros afirman que proceden de un púlsar o una estrella de neutrones, cercanas a un agujero negro. Pero, la teoría de que pudiera ser una señal de seres de otro planeta es aceptada incluso por los científicos. Esta señal se une así a la lista de sonidos detectados y que no han podido ser explicados. El más famoso es el caso de la llamada Señal Wow, detectada en 1977 en Ohio, procedente de la constelación de Sagitario. El profesor Jerry R. Ehman que la recibió, se sorprendió mucho y anotó “wow!” en la esquina del papel en el que se registró, pasando a la Historia como Señal Wow. Otros casos han sido la serie de ráfagas rápidas de ondas de radio captadas en 2016, o las del año 2018 originadas en la constelación de Virgo.

Ahora, un nuevo estudio publicado en la prestigiosa Nature ha podido finalmente aportar una respuesta a este interrogante. El 28 de Abril de este 2020 una ráfaga rápida de radio sorprendió a los científicos que la captaron, por su altísima intensidad. Empleando diversos telescopios y observatorios del mundo, se logró rastrear esta señal hasta su origen: un magnetar situada en nuestra propia Vía Láctea, situada a 30 mil años luz. Los magnetares son estrellas que se quedan sin combustible, colapsando y quedando comprimidas, con un gigantesco campo magnético. De estos puntos es de donde parecen surgir estas ráfagas rápidas de radio, que surcan el cosmos a una altísima velocidad y suponen una gran descarga energética. Ahora, los telescopios del mundo buscarán más información sobre estos emisores de energía intergalácticos, para intentar entender mejor estas señales estelares. Nuestro Universo está lleno de sorpresas y nuevos interrogantes que poco a poco van encontrando respuesta.

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