Zoroastrismo, el fuego de Dios

Religiones milenarias

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Llamados «adoradores del fuego», los mazdeístas o seguidores de Zoroastro constituyen uno de los cultos más antiguos que existen. Su religión creó las bases del Cristianismo o el Judaísmo, hablando de una lucha eterna entre la Luz y las tinieblas. Originarias de Irán, estas creencias se extendieron a diversos puntos del mundo. ¿Qué sabemos del zoroastrismo? ¿Quién fue realmente su misterioso fundador, Zoroastro?

Templo mazdeísta de Ateshgah (Azerbaiyan)

El zoroastrismo o mazdeísmo es la religión monoteísta más antigua del mundo. Tuvo su origen en las llanuras de Irán y Asia Central, entre el 1600 y el 1200 antes de Cristo. En estos territorios, las diversas tribus iranias mantenían un culto politeísta, como las de otros pueblos vecinos, con influencias crecientes de India y su profunda filosofía. Surge entonces la figura de Zoroastro o Zaratustra, un misterioso maestro, profeta y mago que comenzó a predicar una nueva religión, oponiéndose fieramente al politeísmo preexistente. Se sabe poco de esta figura, pero a ella se atribuyen las bases del zoroastrismo, así como su obra fundamental, el Avesta, el libro sagrado del mazdeísmo. Zoroastro veneraba a Ahura Mazda, el dios supremo del bien, de cuyo segundo término surge el nombre de mazdeísmo. Este culto se fue extendiendo por el Valle del Indo y por Irán, hasta convertirse en la religión mayoritaria del Imperio Persa, bajo la dinastía sasánida. A partir del siglo III después de Cristo se inicia su época de mayor esplendor, pero posteriormente, la llegada del Islam provocó un largo declive del zoroastrismo. Esta ancestral religión sigue perviviendo hasta hoy en día, con comunidades en Irán, Pakistán o la India, donde son conocidos como parsi. Pero, ¿cuáles son las bases y creencias de esta antiquísima religión?

El mazdeísmo tiene como principal elemento la oposición entre el bien y el mal, una lucha que tendrá lugar eternamente y que hace que los seres humanos tengan que elegir cuál de los dos extremos signarán su vida. Esta dualidad se marca claramente en sus dos grandes divinidades, Ahura Mazda, el dios supremo del bien y frente a él Angra Mainyu, el soberano del Mal. Pero al final de todo, el Dios de la Luz prevalecerá, como nos dicen sus escrituras sagradas. El concepto del Infierno y del Paraíso tiene su origen en esta religión, adonde cada uno irá de acuerdo a sus acciones de vida. Un aspecto fundamental de esta religión son los Amesha Spenta, los 6 principios que toda persona debe seguir para acercarse al dios padre, Ahura Mazda. Estas máximas son por ejemplo la benevolencia, la búsqueda del bien común y del mundo, el bienestar y la felicidad superior. Esta lucha entre el Bien y el Mal aparece en muchos elementos, como en la especial devoción que sienten por el fuego, símbolo de su divinidad, del bien, purificador y presente en toda ceremonia, como en los casamientos. Esta cultura creía en la reencarnación y para enterrar a sus muertos solían dejar los cadáveres en las llamadas torres del silencio, donde los pájaros consumían los cuerpos. Los persas consideraban que la muerte era algo impuro, y para no contaminar los elementos naturales (aire, tierra, fuego y agua), tenían esta práctica funeraria. Elementos como el Juicio Final, los demonios, arcángeles, fueron creados por esta religión, elementos que luego fueron tomados por el cristianismo, el judaísmo o el propio Islam.

Solían realizar sacrificios, consumiendo o con libaciones del soma, una bebida alucinógena fabricada a partir de una planta, la efedra. Especial importancia tiene para los mazdeístas, el Avesta, su libro sagrado. Se trata de una extensa recopilación de textos litúrgicos, que incluyen mitos, himnos, oraciones, poemas y cantos, escritos en la antigua lengua avéstica. Se dice que esta gran amalgama de escritos era en un principio oral, hasta que bajo el Imperio Persa se decidió pasarla por escrito a 12 mil pieles de buey. Cuando Alejandro Magno derrotó a los persas, ordenó quemar estos textos, que de los 21 originales, solo nos ha llegado uno completo y fragmentos de otros. Por lo tanto, el Avesta que conocemos es una pequeña parte de lo que fue. Los mazdeístas, como se dijo anteriormente, profesan un culto al fuego, símbolo de la creación cósmica y de la luz frente a la ignorancia. Es común que recen o mediten frente al fuego. Sus sacerdotes eran llamados magos, y aunque actualmente predomina el culto en los hogares, en época sasánida, se erigieron templos y santuarios con llamas perpetuas. Pero, el zoroastrismo ha ido disminuyendo progresivamente, hasta convertirse en una antigua religión minoritaria, poco conocida. Sin embargo, la influencia del mazdeísmo alimentó a las grandes religiones monoteístas, dejando una huella indeleble que pervive hasta hoy en día.

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