In memoriam: Quino

Maestro de maestros

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Desde Universo y Realidad queremos alabar la obra de Joaquín Salvador Lavado, Quino, creador de la inmortal Mafalda, que acaba de desencarnar. Humor inteligente, excelso y ácido que no deja de fascinar. Las viñetas de Quino son de rabiosa actualidad en cualquier época, un caleidoscopio de primer orden de lo que ocurrió en el siglo XX que puede extrapolarse a cualquier actualidad. Mafalda se alza como paladín de los buenos, de los valores inmortales como la paz o la bondad.

Imposible recordar mi infancia sin Mafalda y sus inolvidables amigos. Mis primeros escarceos con las páginas, las letras, los dibujos y la tinta vinieron de la mano de un libraco que mis padres me regalaron, una extensa recopilación de las viñetas de Quino. Fascinado, me sumergí entre aquellos personajes en blanco y negro, entre las conversaciones y ocurrencias de un grupo de niños entre ellos o con sus padres. Me fascinaba la inteligencia y el compromiso de Mafalda, siempre preocupada por el mundo, por las guerras y hambrunas, que escuchaba ávidamente las noticias en su pequeña radio y se lamentaba junto a su globo terráqueo. Que odiaba la sopa y que escuchaba los Beatles. El tímido, inseguro y enamoradizo Felipe, que deseaba ser el Llanero Solitario y viajar a la Luna; la siempre filosa y casamentera Susanita; el entrañable Miguelito, que le preguntaba a sus libros si querían jugar con él o que siempre estaba sumido en un tira y afloja con su madre por la limpieza y el orden; Manolito, siempre atento a conseguir dinero y a convertirse en el nuevo Rockefeller gallego; la idealista Libertad; el incorregible Guille, hermanito de Mafalda,… A lo largo de mi infancia y adolescencia me fui identificando con uno u otro de estos personajes, un collage de todos aquellos pensamientos y emociones que conformaron esa etapa de mi juventud.

Las tiras de Quino conforman un mundo adonde uno puede recurrir siempre que lo desee, donde los personajes atraviesan los años celebrando la Navidad, festejando el Día de la Primavera o veraneando en Mar del Plata. A través de un humor ácido e inteligente, Quino realiza un repaso de todos aquellos interrogantes y sobre las encrucijadas a las que toda familia se enfrenta: las turbulencias económicas, la llegada de nuevos hermanos, el tránsito por el colegio,… Pero partiendo de la cotidianeidad familiar de sus personajes, el caricaturista también muestra su preocupación por un mundo siempre en ebullición. Mafalda encarna a cualquier joven idealista que se encuentra con la actualidad geopolítica del planeta y sufre un shock en sus ideales. Guerras, hambrunas, crisis políticas,… todos ellos suponen un revulsivo para cualquier persona que se pregunta cómo es que después de tantos siglos de progreso y avances, la Humanidad sigue cometiendo los mismos errores de siempre. Mafalda se choca con la realidad del sistema y entiende que este siempre estará torcido, pero nunca dejará de reivindicar y reclamar cambios, siempre con la paz como ideal. Las viñetas de Quino son de rabiosa actualidad en cualquier época, un caleidoscopio de primer orden de lo que ocurrió en el siglo XX que puede extrapolarse a cualquier actualidad. Mafalda se alza como paladín de los buenos, de los valores inmortales como la paz o la bondad.

Joaquín Salvador Lavado provenía de una familia de la costa sur española, que debido al estallido de la Guerra Civil emigró a Argentina como tantos otros españoles. Nació y se formó en Mendoza, siempre con la huella de la patria perdida en su familia, hasta que se mudó a Buenos Aires en 1954. Poco a poco, su minuciosidad y maestría lo convirtieron en el célebre humorista gráfico que todos recordamos, trabajando para diversos diarios. En 1963 nace Mafalda, para una publicidad de electrodomésticos y poco después empieza a realizar las tiras hasta 1973, cuando deja de realizarlas. Mafalda obtuvo un enorme prestigio en Argentina y luego internacionalmente, recibiendo multitud de premios nacionales e internacionales, con muestras en museos e innumerables recopilatorios publicados. Finalmente, el 30 de septiembre de 2020, Quino desencarnó en Mendoza  a la edad de 88 años. Deja tras de sí una obra inmortal, inolvidable, que acompañó a tantas personas, niños como yo o adultos de cualquier edad, que siguen y seguirán deleitándose con el humor excelso, inteligente y cálido del mundo de Mafalda.

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