La grandeza de los planetas «enanos»

Astronomía

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La clasificación de planeta enano o planetoide responde a la necesidad del ser humano de clasificar todo lo que ve. Nuestro Sistema Solar esta repleto de estos pequeños mundos, que a pesar de esta jerarquización poseen muchas curiosidades, información y nos aportan muchos datos sobre el Universo ¿Cuáles son estos objetos celestes? ¿Qué sabiduría nos aportan sobre nuestro cosmos? Hoy viajamos hasta Ceres, Haumea y Sedna.

Ceres

Durante mucho tiempo fue considerado un asteroide, restos del hipotético planeta desaparecido Faetón, pero actualmente se lo incluye en la nebulosa lista de los planetas enanos. Con el nombre de la diosa romana de la agricultura y la fertilidad, este pequeño mundo se encuentra en el peligroso entorno del Cinturón de Asteroides, entre Marte y Júpiter, posee el mismo tamaño que Argentina. ¿Qué sabemos de Ceres? Su superficie esta cubierta por una fina capa de hielo o escarcha y esta rodeada por una tenue atmósfera. Se cree que debajo de esta capa de líquido sólido habría abundante agua, formando algo parecido a océanos subterráneos semejantes a los de la luna Europa, como se afirma en un estudio realizado en 2014. Pero estas masas de agua son amenazadas por la acción del Sol, así como por los frecuentes impactos de meteoritos, que han modelado su curtida superficie. En torno a Ceres se encuentran otros pequeños mundos rocosos, como Palas, Higia o Gefión, cosiderados asteroides del Cinturón.

Haumea

Está a unos 7400 millones de kilómetros, en las remotas oscuridades del Sistema Solar. Su extrema lejanía ha hecho que tarde 284 años en dar una vuelta completa en torno al Sol pero gira rápidamente sobre sí mismo, con una frecuencia de una vez cada 4 horas. Esta circunstancia ha hecho que tenga una forma oblonga, parecido a un balón de rugby. Carece de atmósfera, su superficie es brillante y bastante lisa, compuesta de lo que parece hielo cristalino, sometida a extremas bajas temperaturas por la mínima incidencia de los rayos solares. En su superficie se descubrió una amplia región de color rojizo, que desentona en la homogeneidad blanquecina del planeta. Las hipótesis apuntan a que fue una zona de impacto de un objeto en el pasado o a una región rica en agua helada cristalina. Un dato curioso es que tiene un fino anillo en torno a su plano ecuatorial (imagen de portada). Hasta hace poco se pensaba que solo los grandes planetas gaseosos como Saturno o Neptuno podían tener anillos, algo que se empieza a rebatir con estos datos. Se cree que el origen de estos anillos es debido a colisiones o por que los materiales superficiales del planeta se elevaron debido a la rápida rotación del mismo.

Sedna

Este mundo se encuentra en las fronteras del Sistema Solar, considerado el único objeto que conocemos de la Nube de Oort, tardando la friolera de 11.400 años en dar la vuelta al Astro Rey. Fue descubierto en 2003, y recibió el nombre de una vengativa diosa de la mitología esquimal. Lo cierto es que debido a su extrema lejanía, sabemos poco de este remoto mundo, con temperaturas heladas. Su superficie es de un intenso rojo, semejante a la de Marte, con acumulaciones de material orgánico, metano y depósitos de nitrógeno. Su origen es motivo de discusiones, pudiendo haber sido atrapado por la gravedad del Sol o siendo su órbita el resultado del tránsito de la hipotética gemela del Sol, Némesis. Pero lo que resulta evidente es que este diminuto planeta es sumamente antiguo, un lejano observador del Sistema Solar que lleva allí desde su origen hace millones de años. Distintas simulaciones aventuran que Sedna podría ser el primero de otros muchos mundos situados en la inexplorada Nube de Oort.

Sedna
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