La ciudad perdida de la India

Arquitectura e historia

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La India está llena de ruinas y antiguos templos que nos hablan de épocas de prosperidad y grandes construcciones, que son ignorados por Occidente. Uno de los más hermosos ejemplos de estas ciudades perdidas es la fabulosa Hampi, que alcanzó su esplendor hacia el siglo XV. Hoy visitaremos sus enigmáticos palacios, templos y torres, intentando desentrañar su hechizo.

Situada en el suroeste de la India, Hampi fue erigida en un punto estratégico, resguardada en sus lados por un río y por cadenas de colinas. Actualmente, esta rodeada por una exuberante vegetación que ha recuperado su terreno tras el declive de la urbe, así como por promontorios y colinas de roca. Después de su despoblamiento, las ruinas de Hampi fueron utilizadas por lugareños y visitantes de otros lugares de la India como zona de oración, adonde acudían numerosos peregrinos. Occidente descubrió el esplendor de esta antigua ciudad recién en 1800, cuando el coronel escocés Colin Mackenzie pudo vislumbrarla. Desde entonces ha sido excavada y estudiada por arqueólogos de la India, siendo convertida en Patrimonio de la Humanidad, uno de los muchos ejemplos de la rica y abundante arquitectura hindú que salpican la geografía india.

Hampi fue capital del último de los grandes reinos hindúes, el de Vijayanagar. Los príncipes de esta dinastía, fabulosamente ricos, erigieron una ciudad digna de ser comparada con las del Antiguo Egipto o del Perú inca. Alcanzó su mayor prosperidad entre el siglo XIV y el XVI, siendo una de las ciudades más grandes de toda India y del mundo. Fue dotada de suministro de agua, con imponentes cisternas y acequias que regaban cultivos y aportaban agua a los habitantes, así como calles con baldosas. En Hampi se erigieron los grandes palacios de la monarquía, junto con salas de baño, establos para caballos y elefantes, salas de reuniones y otras estructuras que aportaban comodidades de todo tipo a reyes, reinas y príncipes. Ejemplo de esta infraestructura son los llamados Baños de la Reina, dedicado al baño del rey y sus reinas, con una piscina rectangular rodeada de pórticos en granito rosa. O los establos de los elefantes reales, una inmensa estructura de influencia islámica con cúpulas bulbosas y un interior con techos abovedados.

Pero, Hampi destaca sobre todo por su ingente cantidad de templos, más de 300 estructuras que se extienden a lo largo de kilómetros conformando un laberinto inmenso. Hay de todo tipo y tamaño, como el Sri Virupaksha que destaca por su alta torre central, dotada de variadas y hermosas decoraciones de estatuas y relieves, que se erige como una aguja. O el de Vijaya Vittala, dedicado a una de las encarnaciones de Vishnu, considerada una de las joyas principales de Hampi con un patio central rodeado de hermosos pórticos y pilares con formas animales, vegetales o de figuras humanas. El patio esta presidido por un bellísimo y extraño templete con forma de carroza, con ruedas de piedra y flanqueado por tallas de elefantes. Y por último mencionaremos al Kamal Mahal, un santuario en forma de loto, con balcones que imitan pétalos, adonde las reinas y princesas acudían a refugiarse del calor tropical. Hampi, alcanzó su esplendor en el siglo XV, hasta que reinos rivales se aliaron y la invadieron, dejándola desierta, hasta que fue redescubierta, convirtiéndose en uno de esos míticos rincones de Asia que no deja de sorprender o una ciudad perdida digna de una novela.

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