Pilares del Sol

Arquitectura sorprendente

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El obelisco es una de las representaciones artísticas más antiguas que existen. ¿Cuál es su significado? ¿De donde proceden? ¿Con qué razón eran construidos? Normalmente las solemos relacionar con el Egipto de los faraones, pero este tipo de monumento fue erigido en muchas partes del globo y en diversas culturas de la Antigüedad. ¿Cuál es su origen? En el siglo XX fue construido en diversas ciudades del mundo, incluida Buenos Aires o La Plata, con un significado totalmente diferente al original.

Las primeras noticias que tenemos sobre los obeliscos se remontan al 4.500 antes de Cristo, cuando el faraón Pepi I levantó el pionero de estos monolitos en Heliópolis, ciudad sagrada que acogía los templos dedicados a Ra, la divinidad solar. Ello indica la relación con el culto al Astro Rey, siendo el obelisco una representación de los rayos solares petrificados, una especie de columna que intenta acercarse al Sol y al cielo. Tal vez el simbolismo del obelisco viene de más atrás, de antiguas piedras erectas como los menhires del Neolítico. En lo alto de este monolito colocaron una pequeña pirámide, el llamado piramidión, como forma de receptor de los rayos solares, que solían recubrir con oro, para reproducir su brillo. Solían colocarse en parejas en la entrada de los templos, como agujas que mantenían el equilibrio cósmico y señal de entrada al santuario. Los egipcios llamaban a los obeliscos, ben-ben, que viene a significar «alzarse brillando» una especie de columna de luz que resplandecía bajo el inclemente sol egipcio. Por todo ello, podemos inferir que estos monolitos eran realmente monumentos al Sol y a su dios Ra, algo que después sería también vinculado al dios Atón. Tiempo después, surgiría el término griego obeliskos, que significa espetón, quizás con cierta intencionalidad irónica.  Pero, el obelisco no fue monopolio de los antiguos egipcios, sino que fueron también construidos por otras culturas.

En Mesopotamia se erigieron algunos, pero de pequeño tamaño y como una variante de sus estelas, donde solían hacer anuncios o escribían propaganda para sus súbditos. O los que se levantaron en los reinos situados al sur de Egipto, en lo que hoy es Etiopía, como el famoso obelisco de Aksum, hecho en granito en el siglo IV después de Cristo. Podemos mencionar al llamado Obelisco de Tello, construido entre el 1200 y el 400 antes de Cristo, en Perú, por lo que entonces era llamada la cultura chavín. En este monolito se representaron figuras y dioses, con formas zoomorfas, como aves, serpientes o felinos, construido en granito y elevado hacia el cielo y las constelaciones. Si uno observa los ricos y bellos relieves, se asemeja a una escalera por la que descienden o ascienden estos enigmáticos seres divinos, como una especie de escalera de Jacob. Volviendo a la Antigüedad clásica, los romanos también imitaron a los egipcios y levantaron obeliscos, sobre todo en Roma, en sus principales foros, como el caso del Quirinal o el Esquilino. Pero, idearon una variante de estos monolitos solares, las columnas conmemorativas, con la función de recordar alguna victoria, algún renombrado emperador o señalar algún punto. Sin duda, una forma de materializar esa ascensión a la inmortalidad e impresionar a las generaciones futuras. Entre estas columnas debemos mencionar a la célebre Columna de Trajano, tal vez la más bella de todas.

Mientras que la forma de erigir los obeliscos de los antiguos egipcios, tallados en una sola pieza, siguen siendo un misterio, los romanos con su tradicional funcionalidad lo dividieron en 18 bloques. La Columna de Trajano fue construida con el valioso mármol de Carrara, coronada por un águila que tiempo después la Iglesia sustituyó por un santo. Este monolito fue un gran monumento a este emperador romano, elevado a los cielos y presidió uno de los grandes foros de la Ciudad Eterna hasta la actualidad. Pero, esta Columna destaca por sus bajorrelieves, que conforman una inmensa historia en espiral, considerado como uno de los primeros cómics de la Historia. En este enorme hilo narrativo se cuenta la conquista y victoria del emperador Trajano sobre los dacios, donde se muestra la vida cotidiana del ejército romano o la construcción de un acueducto. Así, las columnas conmemorativas y los obeliscos adquieren con el paso de los siglos una función meramente decorativa. Es el caso del Obelisco de Buenos Aires o el de La Plata, en Argentina o los que se erigieron en otras capitales sudamericanas y EEUU. La propia Roma, la Plaza de San Pedro esta coronada en su centro por un obelisco egipcio de 4000 años de Antigüedad. Estos monolitos siguen, a pesar del paso de miles de años, recordándonos la vibración solar y el poder del Sol.

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