Tindaya, la montaña de las sacerdotisas

Lugares asombrosos

0 1.171

Hoy viajamos hasta la isla de Fuerteventura y su enigmática montaña de Tindaya, lugar donde se entremezclan leyendas y mitos de un antiguo pueblo, los majoranos. Pinturas rupestres y santuarios de gran antigüedad nos muestran la veneración que sentían los pobladores por esta montaña sagrada ¿qué sabemos de estos aborígenes? ¿qué ritos se realizaban en Tindaya?

El archipiélago de las islas Canarias se disemina frente a las costas de Marruecos, pero constituyen territorio español. Estas islas son volcánicas, famosas por sus especies vegetales y animales únicas, siendo sus islas más pobladas Gran Canaria y Tenerife. En el extremo oriental se encuentra otra ínsula particular: Fuerteventura, nombre que proviene de la antigua expresión romana con la que se las conocía, Islas Afortunadas (Fortunata Insulae). Este extenso territorio (foto de portada) está marcado por su extrema aridez, grandes planicies, kilométricas playas y antiguos conos volcánicos que entraron en erupción en numerosas ocasiones, originando una geografía accidentada. Junto con el resto de las islas de este archipiélago, Fuerteventura fue conquistada a principios del siglo XV por tropas normandas e incorporada al reino de Castilla. Los pobladores que existían antes eran los llamados majoranos, que al convertirse al cristianismo evitaron ser convertidos en esclavos. ¿Quiénes eran estos antiguos aborígenes? ¿Cuál es su procedencia?

Parece que los romanos ya habían instalado factorías en Fuerteventura, pero tras la caída del Imperio, estos desaparecieron o se ruralizaron. Tiempo después, parece que llegaron bereberes, dejando su impronta. Cuando arribaron los conquistadores, la isla estaba poco poblada, por dos reinos que se disputaban la isla y que incluso habían construido una muralla para delimitar el reino del norte del sureño. Los majoranos se dedicaban principalmente a la ganadería, la pesca y alguna recolección, aprovechando al máximo los recursos de una isla que carece casi de vegetación y de agua. Habitaban en poblados de casas, algunas de las cuales solían ser subterráneas y erigieron pequeños templos y santuarios. Un elemento importante es el de la preponderancia de la mujer en estas sociedades, que podían elegir a más de un marido y la existencia de importantes mujeres sacerdotisas. Estas se encargaban de mediaciones en épocas de conflictos y sobre todo de la realización de los rituales religiosos. Veneraban a diversas deidades y fuerzas naturales, sobre todo a las estrellas, la lluvia y el cosmos. Una muestra de este culto celeste se encuentra en la montaña de Tindaya, que fue el lugar sagrado más relevante de la isla.

Esta erosionada colina de no más de 400 metros de altitud destaca por la piedra que la compone, una variedad de traquita única en el mundo. Era este un punto de gran importancia para los antiguos majoranos, como nos muestran las pinturas rupestres encontradas en sus estribaciones, grabados de pies cuyo significado nos es desconocido (podomorfos). Se han hallado lugares donde se realizaban libaciones y grandes hogueras, restos de este antiguo culto a los astros, pudiendo ser la colina una especie de reloj astronómico para observar el tránsito lunar, equinoccios y Venus. Todos los grabados hallados tienen un patrón que se repite, apuntando al Teide de la cercana isla de Tenerife. Pero la llegada del cristianismo acabó con estas antiguas prácticas, incluída la preponderancia de la mujer, siendo vinculadas estas tradiciones a la brujería. Existe una cueva que aún recibe el nombre de Bailadero de las Brujas, en el monte Tindaya. Para revertir estas prácticas paganas, se construyó una iglesia junto a este monte sagrado, la ermita de Nuestra Señora de la Caridad, que aun sigue en pie. Este enigmático monte es hoy en día una de las principales atracciones de Fuerteventura, resguardando los últimos ecos de este antiguo pueblo que veneraba los astros.

Dale click en la imagen

You might also like More from author

Comments

Loading...