El pintor de la transnacionalidad

Arte

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Inclasificable, complejo y visionario, el artista mexicano Martín Ramírez es poco conocido fuera de los círculos artísticos. Pero se trató de un pintor único, considerado el más importante autodidacta del siglo XX. ¿Cómo fue su arte? ¿qué nos expresa en sus singulares cuadros? Este artista nos muestra un nuevo mundo de portales, espacios y una mezcla única de elementos culturales mexicanos y estadounidenses, fruto de un arte totalmente puro, sin interferencias de otros estilos o pintores.

Obra sin nombre (1954)

Los hospitales psiquiátricos han sido a lo largo de la Historia lugares fecundos para el arte. Muchos pacientes, atenazados por sus problemas mentales, han podido canalizar su expresión y su comunicación a través de la pintura. Es tanta la producción de las personas confinadas en estos centros que hay incluso una categoría: el llamado «art brut» o marginal. En este entorno surgió la expresión de este enigmático pintor mexicano que pasó los últimos 30 años de su vida recluído en un centro neuropsiquiátrico, diagnosticado de esquizofrenia. Su vida fue intensa y muy interesante. Nacido en Jalisco, en 1925 emigró a EEUU como tantos otros compatriotas, buscando un futuro mejor, en un territorio estadounidense en plena ebullición económica durante los felices años 20. Trabajó en los ferrocarriles y posteriormente como minero, hasta que el crack del 29 y la posterior debacle económica lo dejaron en la calle. Es entonces cuando es detenido y llevado a un hospital californiano, manteniéndose en confinamiento durante el resto de su vida hasta su fallecimiento en 1963. Recluído, sin contacto con el arte del exterior, y prácticamente pasando sus días en completo silencio, se dedicó a pintar sin descanso, dejando una extensa colección de más de 400 trabajos. Tras su muerte, sus obras serán expuestas y dejando asombrados a la crítica; para posteriormente pasar a grandes museos de EEUU y Europa.

Este artista reúne una serie de características que lo hacen único. Inclasificable, los historiadores del arte aún no se ponen de acuerdo si se trata de un pintor que realizó arte mexicano o estadounidense. Aislado y sin conexión con los estilos contemporáneos o con otros artistas, Ramírez desarrolló un estilo totalmente propio, sin ningún ingrediente foráneo. Autodidacta, buscó su propia expresión, creando una forma de pintar totalmente singular, mezclando elementos de sus vivencias en México y EEUU, en el que hay un muy interesante registro de la evolución histórica de su entorno en aquellos tiempos y una gran inventiva. ¿Cuáles son las características de su arte? Espacios manipulados, vacíos, portales y puertas, realizó un gran estudio del espacio, de los entornos. En ellos se aprecia la profunda antítesis entre un México rural e indígena y un EEUU industrializado y urbano, algo que plasmó con gran sensibilidad. En sus cuadros se aprecia el impacto de la incomunicación, algo que el artista vivió en carne propia, así como una búsqueda constante de una identidad, afectada traumáticamente por su internación en el hospital. En su obra vemos a un hombre buscando expresar su inmenso y rico mundo interior, moldeado por sus experiencias. Creó un nuevo lenguaje en el que aparecen extensos espacios, caballos, trenes y vías, extrañas construcciones o representaciones de la Vírgen.

Sín título (1954)

Elementos como la revolución mexicana, el desarrollo urbano o la crisis del 29 aparecen plasmados en su arte, mostrándonos una interesante visión de estos acontecimientos históricos, desde la perspectiva de un humilde trabajador. Nacido en una ranchería y llevado posteriormente a trabajar al altisonante EEUU, este quiebre fue un elemento clave en la génesis de su arte, mostrándonos una realidad transnacional, donde se funden ambos lados. Uno de los elementos más interesantes de sus cuadros está en el hecho de lograr plasmar la profundidad usando sólo líneas, sin la tradicional perspectiva, algo que creó de forma personal, ante el desconocimiento de las técnicas convencionales del dibujo. La falta de materiales no hizo que dejase de pintar, pues recogía restos de papel y los pegaba con adhesivos que el mismo fabricaba, y hacía sus trazos con minas de grafito, crayones, acuarelas, lápices de colores o cualquier cosa que encontrase. A pesar de que intentaron deportarlo varias veces, el se consideró feliz en los hospitales, dedicado por entero a su arte, hasta que sus obras fueron descubiertas por estudiantes y críticos de la zona de Sacramento. Tras su muerte, sus obras siguen sorprendiendo por su expresión única y el nuevo lenguaje que inventó, expuesta en Nueva York o Madrid. Este humilde y visionario pintor mexicano nos muestra ese mundo interno tan fabuloso, el cual transfirió en su pintura, a pesar de todos los obstáculos que lo rodeaban.

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