Seres de agua

Descubrimientos

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El agua es fuente de vida, el líquido del génesis, la principal materia prima que conforma nuestro organismo. Su importancia clave para nuestro cuerpo empieza ahora a ser entendida en toda su magnitud, gracias a diversos estudios e investigaciones. ¿Por qué nuestra agua interna se comporta igual que un microchip? Los descubrimientos realizados en la estructura del líquido de nuestro interior empiezan a dibujar la verdad oculta tras los tejidos y células.

El agua es el principal componente del cuerpo humano, en 2/3, pero su volumen va variando con la edad. Así alcanza el 75% en el momento de nacer, para luego ir reduciéndose al 60% en la senectud. Por ello es fundamental mantenerlo hidratado, consumiendo al menos 2 litros de agua al día. El sudor, las lágrimas, la orina o incluso la exhalación suponen una pérdida de líquido para nuestro templo físico que debemos reemplazar de forma continuada. Diversas investigaciones demuestran que la falta de agua es una de las principales causas de las enfermedades. Este líquido precioso recorre nuestro organismo, dándole vida, depurándolo y manteniendo en funcionamiento los sistemas, circula en la sangre y forma las células. Transporta nutrientes, elimina deshechos, compone los tejidos, conforma la mayor parte de pulmones y del cerebro,… Pero, ¿cómo es el agua del interior de nuestro organismo? ¿es igual que la que podemos encontrar en el exterior? La respuesta completa aún no ha sido alcanzada, pero algunos estudios realizados por la ciencia permiten acercarnos.

El agua que compone nuestro organismo es diferente de la que podemos encontrar en cualquier lugar, sobre todo si hablamos de su composición. Este «agua viva» como se la conoce, esta formada por estructuras hexagonales que le permiten recorrer grandes distancias y transportar otras sustancias. Pero, podemos ir más allá. Ya en los años 50 del siglo pasado, el investigador Linus Pauling propuso que las moléculas de agua podían organizarse en estructuras de dodeicosaedros, que llamó clatratos. Estos clatratos podrían estar presentes en el agua de nuestro organismo, como apuntan algunos estudios, es el caso del realizado por la bioquímica mexicana Esther Del Río durante varias décadas. Esto significa que el agua que recorre nuestro cuerpo podría funcionar como los cristales líquidos, transmitiendo o incluso guardando información, codificando y transfiriendo longitudes de onda, igual que un microchip. Esta información estaría contenida en ondas lumínicas y pulsos electromagnéticos, permitiendo la acumulación y sobre todo el traslado inmediato de información a través de nuestro organismo, como si se tratase de cables de fibra óptica. Esto implicaría también la interconexión entre nuestro templo físico y nuestro entorno de forma energética, incluyendo a nuestras células.

El revolucionario trabajo realizado por el japonés Masaru Emoto en la década de 1990, nos permite añadir una pieza más al puzzle. Su descubrimiento fue plasmado en los dos volúmenes de la «Memoria del Agua», donde afirma que este líquido puede ser influenciado y modificado por los pensamiento, la voz o las emociones humanas. «El agua tiene conciencia», por ello, si unimos esto a lo que vimos anteriormente podemos llegar a la conclusión de que también tiene «memoria«. Como explican Anael y Elder de Origen Estelar, el agua es un conductor y también un amplificador de emociones y sentimientos, por ello, es fundamental en el momento de entrar en contacto con este elemento estar en armonía. Todo ello, nos lleva a poder confirmar que gracias al agua, somos seres casi cibernéticos, cuánticos, como si de computadoras vivas se tratase. Por ello, la importancia de beber suficiente líquido durante el día, alcanza una dimensión primordial, clave para que nuestro cuerpo funcione al 100%, con todas sus fabulosas capacidades activadas y en armonía.

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