Neptuno, el enigma planetario

Sistema Solar

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Considerado el último planeta del Sistema Solar, después de la degradación de Plutón, Neptuno es un extraño y lejano mundo del que sabemos muy poco. Poco a poco, diferentes estudios nos van descubriendo cómo es este peculiar rincón de nuestro sistema planetario, famoso por su bella atmósfera azulada. ¿Qué sabemos de Neptuno? ¿Qué nos falta por conocer? ¿Qué se esconde bajo su turbulenta cúpula de nubes y tormentas?

El dios Neptuno, el soberano de las aguas dulces y saladas del mundo, era famoso por su inestabilidad, viviendo oculto en los mares, en fabulosas ciudades submarinas de oro. Al igual que esta divinidad romana, el planeta al que da nombre estuvo envuelto en las tinieblas por su inmensa lejanía de nuestra Tierra. Fue visto por diversos astrónomos, siempre confundido con estrellas, antes de su descubrimiento definitivo en 1846, que fue motivo de rivalidades entre 3 científicos (Le Verrier, Adams y Galle). La extraña órbita de Urano convenció a los astrónomos de que había otro planeta que estaba afectando su giro en torno al Sol, siendo así Neptuno el primer objeto celeste cuya presencia fue predecida antes de su hallazgo. Pero ¿cómo es este lejano planeta? Esta respuesta aún está lejos de ser respondida completamente, pero misiones como la Voyager 2 nos permitieron observar y descubrir datos interesantes sobre Neptuno. Hasta ahora, es la única sonda que se ha acercado y fotografiado a este lejano mundo, aunque hay planes para enviar otra en 2032. Con 14 satélites orbitando a su alrededor, un sistema de anillos y un tamaño 17 veces mayor al de nuestro mundo, este planeta es un gigante gaseoso lleno de enigmas que tarda largos años en dar una sola vuelta en torno al Sol y 40 en completar una sola estación.

Posee un compacto núcleo de rocas y metales a gran temperatura, recubierto de un extenso y denso manto de gases, rocas disueltas y agua de temperaturas heladas. En sus capas más exteriores se conforman ciclópeas tormentas, con vientos de miles de km por hora, los más rápidos del Sistema Solar, generando un clima huracanado constante y corrientes de aire supersónicas. Un ejemplo de esto es la Gran Mancha Oscura, semejante a la de Júpiter, un inmenso sistema tormentoso. En el interior de Neptuno se da un extraño fenómeno: precipitaciones de diamantes, debidas a las altas presiones y temperaturas sumadas a la combinación química de núcleos rocosos y helados. Esta posibilidad, propuesta en 2017, fue simulada este año, demostrando cómo suceden estas curiosas lluvias en el turbulento corazón neptuniano. La misión del Voyager 2 permitió descubrir el tenue sistema de anillos que rodea a este mundo, con 2 anillos más estrechos y otros 2 más gruesos, estabilizados por las llamadas lunas pastoras que vagan en torno a ellos. Están compuestos por hielo y silicatos, su origen está en antiguas colisiones entre satélites, que hasta hoy en día continúan su lenta desintegración, alimentando de materiales a estos anillos. Los científicos consideran que estos bellos acompañantes están en un lento pero imparable proceso de disolución, habiendo desparecido en unos cientos de años.

Tritón

El mundo se asombró en 2013 cuando se encontró la decimocuarta luna de Neptuno, demostrándonos lo poco que sabemos de este gigante azulado. Entre sus lunas, que reciben nombre de criaturas y monstruos marinos, la más grande es Tritón, un mundo helado, el objeto más frío del Sistema Solar. Esta luna es víctima de un eterno «secuestro», ya que se cree que era un objeto procedente del Cinturón de Kuiper que al acercarse a Neptuno fue capturado por su gravedad. Se trata de un mundo joven con una intensa actividad interna, con extraños volcanes, géiseres de nitrógeno y con una ligera atmósfera neblinosa compuesta sobre todo de metano. Después de Tritón, los demás objetos que orbitan a Neptuno son pequeños e inestables, algunos de los cuales son simples fragmentos. Es el caso de las lunas Proteo, Nereida o Larissa, mundos diminutos, algunos de los cuales están en proceso de desintegración y con órbitas irregulares. En el caso de Proteo, podemos decir que es unos de los puntos más oscuros del Sistema Solar, que refleja escasamente la luz. Una muestra del interés que hay en estas extrañas e inestables lunas está en el proyecto de la NASA de enviar próximamente una sonda para estudiar la lejana Tritón. Pero, aún sabemos demasiado poco de Neptuno, un enigmático y alejado planeta, que todavía guarda muchos secretos bajo su bella atmósfera azulada, donde los vientos cabalgan como los blancos caballos del dios romano.

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