Estructuras enfermas

Realidad y salud

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¿Qué es el Síndrome de Edificio Enfermo? Que diversas organizaciones hablen de construcciones que enferman nos da una idea de lo importante que es cuidar nuestros hogares y mantenerlos en buen estado para evitar dolencias y enfermedades. Humedades, radiación, campos estáticos, partículas en suspensión,… todos estos aspectos afectan a nuestro organismo. ¿Cómo podemos hacer que nuestra casa tenga una buena Salud Geoambiental? Se trata de un aspecto fundamental, y más actualmente, en estos tiempos de confinamientos y cuarentenas.

Hace más de dos milenios, Hipócrates ya aseguraba en la Antigua Grecia que la salud está en «el lugar, el aire y los alimentos». La buena salud se construye con todo lo que nos rodea diariamente, aunque solo nos acordemos de ella cuando sufrimos alguna dolencia o enfermedad, recurriendo a la vía fácil de los fármacos. Nuestros entornos, tanto laborales como domésticos, son de suma importancia para mantener nuestro templo físico en buen estado. Es lo que conocemos como Salud Geoambiental, que se refiere principalmente a estudiar los materiales constructivos, sus sistemas eléctricos o la naturaleza geofísica del lugar donde fue construido el edificio. Ya en 1982 nació la denominación de Síndrome de Edificio Enfermo (SEE), que se refiere a lugares que reúnen condiciones para que las personas que trabajen o vivan en él se enfermen. Este Síndrome se da en todo tipo de construcciones, siendo muy corriente también en edificios nuevos. Alergias, asma, dermatitis, pueden ser algunas de las dolencias y enfermedades que acarrean estas construcciones y que deben ser atendidas. Según diversos estudios cerca del 30% de los edificios podrían tener este SEE, que puede ser corregido con reparaciones y cambios en la estructura.

¿Qué aspectos hay que tener en cuenta en nuestras casas? Sobre todo es importante atender a los campos electromagnéticos que se generan en torno a aparatos como el microondas, objetos electrónicos, dispositivos de WiFi, enchufes y conductos de electricidad,… que generan efectos negativos en nuestra salud.  Es importante evitar una exposición prologada a estos objetos y no acercarlos a lugares sensibles de nuestro cuerpo como los genitales o la cabeza. La Agencia Internacional de Investigación del Cáncer de la OMS (IARC) clasificó los campos electromagnéticos de 50 Hz como posibles cancerígenos en el año 2001, junto con celulares o dispositivos de internet en 2011. Otro elemento para prestar atención son los campos estáticos, que pueden llegar a provocar irritación nerviosa, migrañas prolongadas o incluso problemas musculares y lipoatrofia. Las tarimas flotantes con laminados plásticos generan cargas estáticas nocivas, entre otros elementos. En el entorno del edificio también es importante observar la presencia de radares, tendidos eléctricos, transformadores o repetidores, que son muy negativos, ya que alteran el campo electromagnético y pueden ocasionar malformaciones en recién nacidos o efectos cancerígenos a personas adultas y jóvenes.

Junto a campos electromagnéticos y estáticos, es fundamental atender a la ventilación y contaminación aérea de nuestras casas. El exceso de humedad o tender la ropa dentro de la casa, tienen como consecuencia una multiplicación de hongos, bacterias, ácaros y esporas que pueden ocasionar afecciones respiratorias y pulmonares. Es necesario ventilar los ambientes de forma constante, evitando la concentración de gases de combustión, sustancias químicas (barnices, pinturas, disolventes) y partículas en suspensión (humo de tabaco). Revestimientos de paredes o muebles, aislamientos termoacústicos, calderas o estufas de combustión, todos estos elementos generan contaminación aérea que debe ser eliminada o al menos reducida con ventilación. Y a todo esto podemos añadir un último punto, que está en manos de constructores y arquitectos a la hora de construir: los campos geofísicos del lugar donde se erige el edificio. Ríos subterráneos o incluso fallas del terreno producen variaciones en la intensidad y la frecuencia de los campos eléctricos y magnéticos naturales volviéndolos perjudiciales para la salud. Prestar atención a estos factores ayudan a que nuestra salud se mantenga fuerte y nuestro templo físico esté en armonía.

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