Los secretos del Sistema Solar

Universo sorprendente

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Definir las fronteras del Sistema Solar es uno de los grandes desvelos de la ciencia y la astronomía, pero ¿tiene límites? ¿podemos definir fronteras en algo tan inmenso e inabarcable como en el Universo, al igual que un país o un barrio? Las respuestas a estos interrogantes podrían estar en los cúmulos que rodean nuestro sistema planetario, las enigmáticas Nube de Oort y el Cinturón de Kuiper.

Los libros de texto suelen mencionar a 8 planetas principales junto a planetas enanos como Plutón o Ceres, además del Cinturón de Asteroides, que giran en torno al Sol en una danza cósmica que pareciera eterna e invariable. Pero este cuadro perfecto y homogéneo está muy lejos de la realidad. Los objetos transneptunianos, aquellos situados mas allá de Neptuno, conforman una maraña difícil de desentrañar, que no respeta definiciones ni parámetros estáticos. La propia interpretación de planeta es un problema, ya que la clásica enumeración de 8 planetas principales puede ser rebatida de muchos frentes. Por ejemplo, hay lunas de Júpiter o Saturno de mayor tamaño que Mercurio, pero no son considerados planetas. Por ello, delimitar las fronteras y límites externos del Sistema Solar es un dilema aún sin solución, que cambia constantemente, a partir de nuevos descubrimientos que son publicados casi cada año. Diversos investigadores y científicos empiezan a aceptar que el Sistema Solar, realmente está compuesto por decenas de cuerpos celestes, cuyo número exacto desconocemos. Clasificar los objetos, satélites o planetas en definiciones inamovibles y números fijos es un intento más del ser humano de reducir todo lo que ve a una estructura racional que una y otra vez se demuestra limitada y cerrada. Los objetos celestes, en su inmensa complejidad y variedad, no responden a estructuras ni definiciones humanas.

Si viajáramos por el espacio y dejáramos atrás Neptuno, el pequeño Plutón y su casi gemelo Caronte, entraríamos en la nebulosa región llamada Cinturón de Kuiper. Esta especie de nube formada por gases, fragmentos de roca, remotos cometas, meteoritos y extraños mundos rodea en su totalidad el Sistema Solar. En esta remota zona, muy alejada de la influencia solar, se han encontrado nuevos planetas como es el caso de Eris, Makemake y otros objetos celestes que los astrónomos intentan clasificar de alguna forma. Lo cierto es que sabemos poco de esta zona tan alejada de nuestro Sistema, pero desde 2015 la sonda New Horizons se encuentra explorando el Cinturón de Kuiper que forma parte de una zona aún más extensa, que conocemos con el nombre de Disco Disperso. Se espera que esta misión continúe dando nuevas pistas sobre muchos interrogantes, hasta su final programado en 2022 y que se acerque lo más posible hasta la heliopausa, el límite de la zona del espacio dominada por el viento solar que da paso al espacio interestelar. Pero como tantas cosas en el enigmático cosmos, este límite nunca es fijo y siempre esta en movimiento, creciendo y retrocediendo. Y por último, a casi un año luz del Sol de distancia, se encuentra la enigmática Nube de Oort, de la cual sabemos muy poco, pero donde se han podido descubrir algunos objetos, como es el caso de Sedna, hallada en 2004.

Desvelar estos cúmulos que rodean el Sistema Solar podría ayudarnos a entender de una forma más integral este conjunto. Esto nos lleva a hablar de la teoría del planeta X o Noveno Planeta, apoyada por muchos especialistas, que supuestamente sería 10 veces mayor a la Tierra. Las pruebas de su existencia están en la trayectoria de objetos cercanos, que están siendo estudiados profundamente por las agencias espaciales. El planeta X que vagaba por el Universo, podría haber sido atrapado por la gravedad de nuestro Sol o haberse formado con los residuos que gravitan por la zona. Se encontraría en lo que se conoce como Acantilado de Kuiper, un lugar donde la densidad de los objetos es menor y donde la gravedad de este hipotético planeta habría atraído a todos los objetos cercanos. Pero, lo cierto es que aún es una teoría que no ha podido ser comprobada. Y nos permitiría también descubrir a Némesis, la enana marrón estelar compañera de nuestro Sol, teoría que fue presentada en 1984. Como nos explica Anael de Origen Estelar, nuestro Sistema Solar no se limita a una sola estrella, sino que funciona como una estructura binaria, en la que también participa Némesis. Todo ello, nos muestra una vez más la complejidad no solo de nuestro Universo, sino del sistema estelar local al que pertenece nuestro planeta, que muchas veces hemos considerado ya desprovisto de sorpresas y completamente entendido y clasificado por la ciencia.

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