Manzana: entre hadas y hechiceras

Cultura

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La imagen y simbología de la manzana ha sufrido grandes transformaciones a lo largo de la Historia. Metáfora de la prosperidad y la sabiduría, pasó a ejemplificar el mal y el pecado con el paso de los siglos. ¿Por qué se produjeron estos radicales cambios en su imagen? Esta fruta ha aparecido en multitud de tradiciones, mitos, leyendas y cuentos populares, siendo una parte fundamental del folclore de muchos países y regiones. ¿Qué representaba la manzana en la Antigüedad?

La manzana se convirtió con la tradición cristiana en la «fruta prohibida», símbolo de lo maligno y del pecado original, de aquella manzana del Edén que Eva robó y desató el castigo divino. Sin embargo, esta fruta fue antes de ello una metáfora de valores totalmente diferentes, como nos muestran las tradiciones griega o nórdica. Numerosos cuentos y leyendas se inician con el robo de manzanas doradas, que deben ser recuperados por héroes, príncipes y guerreros, convirtiéndose en el objeto numinoso por excelencia, el tesoro que debe ser recuperado para restaurar el orden cósmico y la justicia. La manzana dorada ha sido vinculada muchas veces a la naranja, siendo ambas un símbolo de lo solar, el antiguo culto ancestral que veneraba al Astro Rey. Señales de esto han quedado grabadas en diferentes aspectos, como es el caso de las palabras y la etimología. Por ejemplo, en italiano tomate se escribe «pomo doro» que significa «manzana dorada». La manzana también ha tenido una intensa vinculación con lo femenino y la magia, lo que explica la mala imagen que tuvo desde la Iglesia, que llegó a relacionarla con la brujería y el pecado de la lujuria o la codicia.

Pero antes de todo ello, esta fruta fue símbolo de la sabiduría, riqueza e inmortalidad. Esta presente en multitud de mitos de la Antigua Grecia. Uno de los casos más representativos es el misterioso Jardín de las Hespérides, que las fuentes antiguas atribuían a la diosa Hera, esposa de Zeus. Este mítico Jardín se encontraba en Occidente, más allá de las Columnas de Hércules, aunque algunos escritores la situaban en otros puntos. Era cuidado por las ninfas Hespérides, representación de la noche y del tiempo, así como por un dragón de 100 cabezas, el fiero Ladón. Y por supuesto, en este lugar se encontraba un fabuloso manzano con frutas doradas, que Heracles tuvo que robar en uno de sus míticos trabajos. La manzana era también símbolo por excelencia de Afrodita, diosa del amor y la belleza, vinculándose con la feminidad, la dulzura y la seducción. La importancia de la fruta se extiende también al árbol en su conjunto. Por ejemplo, cortar la rama de un manzano se consideraba una grave ofensa; la diosa de la Justicia, Némesis, portaba una rama de manzano en su mano, instaurador del orden y equilibrador de las energías opuestas. Se dice que la diosa de la discordia, Eris, enojada por no haber sido invitada a un banquete, arrojó una manzana dorada entre las diosas, con la leyenda «para la más bella», desatando una lucha entre Atenea, Afrodita y Hera que acabó provocando la mítica Guerra de Troya.

La manzana aparece en otras tradiciones, como la nórdica, donde tiene una especial vinculación a la inmortalidad. Los dioses lograban rejuvenecer milagrosamente al consumir las manzanas cultivadas por la diosa Idun, por lo que estas frutas eran veneradas por los cultos nórdicos y germánicos y solían depositarlas en las tumbas o las empleaban para realizar ritos de fertilidad. Las manzanas doradas aparecen en diversos mitos y por ello, fueron inmortalizadas en la ópera de Richard Wagner «El Anillo de los Nibelungos». Esta fruta es un símbolo de las hadas y los lugares mágicos y mundos oníricos en los que habitan, metáforas de otras realidades y dimensiones que nos rodean. No por casualidad, el mítico rey Arturo fue llevado por Morgana a través de las nieblas hasta la enigmática isla de Avalon, su morada, acompañada de 3 mujeres más. Avalon quiere decir en bretón, «isla de las manzanas», demostrando una vez más la relación entre este fruto y la tradición femenina, la sabiduría ancestral y la transformación inherente al devenir de todas las cosas. Podemos seguir rastreando la manzana en otras muchas tradiciones o incluso en eventos de la Historia, como la revolucionaria manzana de Guillermo Tell, que desató la sublevación de los suizos contra la dominación autríaca, o su breve participación en el descubrimiento de la gravedad por Newton. Por todo ello, además de ser sana y nutritiva, esta fruta ha acompañado al ser humano desde los albores de la Humanidad, trayendo luz y sabiduría a la Historia.

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