Salir de la Psique humana

Construir un nuevo mundo

0 1.543

Claramente este año 2020 es un momento decisivo para dar el salto que desde hace tanto tiempo venimos presintiendo. Es hora de acopiar fuerzas y de mostrar nuestra valentía. Pero hay algunos pasos que hemos de dar y que son importantes. Como bien sabéis, el individuo está enlazado al conjunto de la humanidad, por lo tanto también a su psique. Y es ahí donde reside el gran vínculo tóxico que nos hace perecer o transformarnos, a veces, en quienes no somos. El sujeto que aún duda de sí mismo cae fácilmente entre las redes de la psique humana y sus despojos como el miedo, pensar continuamente a través de la sexualidad, el terror a la muerte o la incertidumbre (¿qué tengo que pensar? ¿cómo he de actuar?). 

Si queremos cruzar el umbral, y sentir el cosmos en nuestra piel hemos de trabajar en conjunto haciendo el mayor esfuerzo que hayamos hecho jamás: soltarnos de los vínculos tóxicos sociales, de sus sogas y comenzar a caminar desde la Conciencia Cósmica que somos. Será arduo el trabajo, porque requiere de mucha constancia, pero nuestra sonrisa y la voluntad para forjar un nuevo mundo está floreciendo cada vez más en nuestros corazones y esto, queridos viajeros estelares, esto no se puede tapar. En la vida de todo ser humano llega un momento en el que tiene que hacerse cargo de su existencia y en estos tiempos todo pende de un hilo, la humanidad, y por ende, el futuro de nuestros hijos. Este hilo se puede romper, pero también puede hilvanar otras dimensiones que sirvan de puente para trascender lo aprendido, soltarlo y crear algo nuevo en nuestro interior primero y después en el exterior.

Dejemos los rituales por un momento, la reiteración de actos que repetimos todos los días y abracemos nuestra predisposición para fortalecer nuestro mundo interior. Desvinculémonos por un instante de la estructura social y vinculémonos más con el Universo; hagamos lo mismo con nuestro planeta y con nuestros océanos y soltemos el arquetipo, el ruido interno, las dicotomías. Esto solo lo puedes hacer tú, porque si para reconocerte necesitas de alguien que te esté guiando, entonces serás preso de la manipulación; pero si fortaleces tu autoestima y profundizas en tu interior, podrás conectar con incontables tesoros que tienes dentro. Trabajemos todos juntos en este momento, tengamos esperanza de realizar nuestros sueños, porque seremos nosotros y no otros quienes construiremos un nuevo mundo. 

LA LUZ
El mar, la tierra, el cielo, el fuego, el viento,
el mundo permanente en que vivimos,
los astros remotísimos que casi nos suplican,
que casi a veces son una mano que acaricia los ojos.
Esa llegada de la luz que descansa en la frente.
¿De dónde llegas, de dónde vienes, amorosa forma que siento respirar,
que siento como un pecho que encerrara una música,
que siento como el rumor de unas arpas angélicas,
ya casi cristalinas como el rumor de los mundos?
¿De dónde vienes, celeste túnica que con forma de rayo luminoso
acaricias una frente que vive y sufre, que ama como lo vivo?;
¿de dónde tú, que tan pronto pareces el recuerdo de un fuego ardiente como el
hierro que señala,como te aplacas sobre la cansada existencia de una cabeza
que te comprende? 
Tu roce sin gemido tu sonriente llegada como unos labios de arriba,
el murmurar de tu secreto en el oído que espera,
lastima o hace soñar como la pronunciación de un nombre
que sólo pueden decir unos labios que brillan.
Contemplando ahora mismo estos tiernos animalitos que giran por tierra
alrededor,bañados por tu presencia o escala silenciosa,
revelados a su existencia, guardados por la mudez
en la que sólo se oye el batir de las sangres.
Mirando esta nuestra propia piel, nuestro cuerpo visible
porque tú lo revelas, luz que ignoro quién te envía,
luz que llegas todavía como dicha por unos labios,
con la forma de unos dientes o de un beso suplicado,
con todavía el calor de una piel que nos ama.
Dime, dime quién es, quién me llama, quién me dice, quién clama,
dime qué es este envío remotísimo que suplica,
qué llanto a veces escucho cuando eres sólo una lágrima.
Oh tú, celeste luz temblorosa o deseo,
fervorosa esperanza de un pecho que no se extingue,
de un pecho que se lamenta como dos brazos largos
capaces de enlazar una cintura en la tierra.
¡Ay amorosa cadencia de los mundos remotos,
de los amantes que nunca dicen sus sufrimientos,
de los cuerpos que existen, de las almas que existen,
de los cielos infinitos que nos llegan con un silencio!
 
VICENTE ALEIXANDRE (1898 - 1984)
EN PDF - PINCHA LA FOTO

You might also like More from author

Comments

Loading...