¿Observatorios lunares?

El futuro LCRT

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En su intento de observar y entender el cosmos racionalmente, el ser humano se ha rodeado de todo tipo de observatorios, incluidos los espaciales. ¿Qué ventajas tienen frente a los terrestres convencionales? En abril pasado la NASA anunció un nuevo proyecto, tal vez el más ambicioso de toda la historia de la astrofísica moderna. ¿En qué consiste? ¿Qué nos permitirá observar? ¿Será el inicio de una nueva etapa en la comprensión del Universo?

En 1968, la URSS lanzó un satélite desde las planicies de Asia Central, el Cosmos 215. Este pequeño aparato, dotado de 8 telescopios fue el primero de otros muchos, el primogénito de los observatorios espaciales, satélites con el objetivo de escrutar el Universo fuera de los velos de la atmósfera que cubren a la Tierra. De esta forma, a pesar del altísimo costo de lanzar aparatos al espacio o de no poder repararlos en caso de averías, los observatorios espaciales permiten evitar la contaminación lumínica o las distorsiones que sufren los terrestres. Así, desde 1968 se han puesto en órbita numerosos de estos satélites, con mayor o menor éxito. El más importante hasta la fecha sigue siendo el mítico Hubble, fue lanzado en 1990, que aún sigue en funcionamiento parcial y que ha fotografiado con extrema precisión miles de lugares del cosmos, estrellas, nebulosas y galaxias. Su inicio, sin embargo, estuvo marcado por un error, el pulido fallido de uno de los espejos hizo que recién 3 años después de ponerse en órbita pudiera realizar de forma adecuada sus fotografías. Su gran ventaja fue el hecho de que mediante misiones tripuladas (entre 1993 y 2009) se pudieron añadir mejoras o arreglar desperfectos.

Ahora, el Hubble ya comienza a dar muestras de su antigüedad y está en proyecto el lanzamiento de su sucesor: el James Webb. A pesar de que el lanzamiento ha sido pospuesto varias veces, se espera que esté en órbita en 2021, ofreciendo imágenes de una calidad altísima, así como gran variedad de datos de objetos celestes (brillo de las estrellas, atmósfera, temperatura de superficie,…). Se espera que con sus telescopios de alta precisión y su espejo de más de 6 metros, podamos observar a enormes distancias, incluso remontándonos a los orígenes del Universo. Pero, además del Hubble y el futuro Webb, hay otros observatorios de gran importancia, como el Chandra, especializado en galaxias lejanas, o el Spitzer, que este año dejó de funcionar. Ahora, la investigación astronómica se centra principalmente en la búsqueda de exoplanetas con posibilidad de albergar vida o el entendimiento de la materia oscura, el gran dilema de la ciencia. Por eso, con esos objetivos se lanzarán próximamente, el ACESat y el ATLAS, que se encargarán de buscar vida más allá de nuestro Sistema Solar, en constelaciones lejanas y otros sistemas planetarios. Uno de los primeros candidatos será la constelación de Alfa Centauri, el sistema más cercano al Sol, adonde enfocarán las lentes de estos futuros escrutadores de planetas.

Pero aún así, el ser humano siempre ha querido dar un paso más. Incluso los observatorios espaciales tienen dificultades para captar las radiaciones de gran longitud de onda, las señales de menor frecuencia, debido a las interferencias del propio planeta y de la atmósfera. Es por ello, que se quiere avanzar un paso más y la NASA acaba de lanzar uno de sus proyectos más ambiciosos: la instalación de un observatorio en la cara oculta de la Luna. El 7 de Abril de este año, la agencia estadounidense anunció el nuevo observatorio, que se espera construir en las próximas décadas. Con un kilómetro de amplitud, se imitará el formato del observatorio de Arecibo en Puerto Rico, construido en una depresión del terreno, siendo instalado el nuevo en un cráter. El estar construido en la cara oculta de la Luna permitiría una recepción inigualable de datos, sin interferencias de ningún tipo, siendo operado por grupos de astrofísicos que viajarían hasta nuestro satélite y se quedarían allí varios meses. El futuro proyecto incluso tiene nombre: el Radio Telescopio Cráter Lunar (LCRT en inglés) pero su construcción aún es un objetivo a muy largo plazo. El infinito Universo aún tiene muchos secretos que esperan ser desvelados, algo que el ser humano aún trata de desvelar, a pesar de que lleve en sí mismo la sabiduría del cosmos.

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