Los filósofos y el Universo

Sabios universales

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La comprensión del cosmos ha sido uno de los grandes desvelos de la humanidad a lo largo de los tiempos. Los grandes filósofos intentaron explicar el firmamento de las formas mas diversas y curiosas, ¿qué explicaciones le dio Aristóteles a las estrellas o Descartes a los rebeldes cometas? ¿qué relación ha tenido la filosofía con el Universo? En este amplio y tan diverso marco encuadramos la filosofía cósmica de Origen Estelar que inspira este magazine, presente en sus libros.

Aunque actualmente se trata de una de ramas menos valoradas de la educación y la formación, la filosofía fue la clave para la evolución del ser humano y del pensamiento. Etimológicamente significa «amor a la sabiduría», pero la filosofía tiene como fin principal desvelar lo que está oculto, encontrar la verdad última (la aletheia) que articula la realidad que vemos y la que no. Su origen se encuentra en la cultura griega clásica, hacia el siglo IV antes de Cristo, en una época de tensiones y conflictos, en la que la gente comienza a valorar cada vez más al sophos o sabio, antecesor del filosofo. Esto también se da en un contexto en el que la casta religiosa era poco influyente, como en las polis (ciudades) griegas, que se basaba en una mitología cambiante y difusa. El contacto con otros pueblos y el desarrollo de una conciencia cívica en las crecientes ciudades hizo que se buscasen nuevas respuestas a los interrogantes sobre el mundo, más allá de decisiones caprichosas de unos dioses lejanos e invisibles. Es entonces cuando aparecen los sabios que buscaban desvelar la naturaleza íntima del orbe, mediante un proceso de desocultamiento.

Así surgirán grandes figuras como Aristóteles, Platón y muchos filósofos posteriores que a través de sus postulados intentaban explicar todo lo que existe. Pero, ¿qué pensaban estos grandes pensadores del cosmos? Para ellos, el Universo nunca fue la parte central de su discurso, sino que es una parte más, algo complementario. Uno de los primeros en hablar de ello, fue Pitágoras, con su armonía de las esferas, creador además del término «cosmos» cuyo significado es orden frente al caos. Otro que se atrevió a atisbar el firmamento fue Heráclito de Éfeso, quien consideraba al fuego como el principio de todo, y le daba un valor fundamental al Sol, al que veía como un cuenco de fuego puro que originaba las nubes y tormentas. Pero, para encontrar una cosmología bien definida tenemos que ir hasta Platón, con su obra Timeo. Este pensador concibió el cosmos como un gigantesco ser vivo, esférico (la forma más perfecta) y con un alma, el Alma del Mundo. En el centro de este cosmos está nuestro planeta, las esferas de los planetas y las estrellas fijas. Estas estrellas están incrustadas en circunferencias que giran en torno al planeta. Son las esferas astrales, consideradas divinidadess por Platón. Todo este movimiento en conjunto se hace de acuerdo a armonías musicales y proporciones numéricas, de igual forma que afirmaban los pitagóricos.

Otra figura fundamental fue Aristóteles, para el cual la Luna era la frontera entre el mundo terrestre y el Universo. Por ello, el mundo supralunar está compuesto de esferas que se mueven de forma circular, hechas de éter, eternas e incorruptibles. La Tierra está en el centro, fija, moviéndose en torno a ella todos los demás astros. Diferenciaba entre estrellas fijas, las estrellas que vemos en el cielo y que constituyen el límite externo del cosmos, y las estrellas errantes, los demás planetas. Ya en época medieval hubo un fuerte debate sobre los cuerpos celestes, se creía que estos se movían por seres angélicos que controlaban los cielos. Fue Guillermo de Occam, un filósofo inglés, el primero que habló del ímpetus, una potencia divina que hace que las esferas del cosmos se muevan solas. Más adelante, con el inicio del racionalismo llegamos a Descartes, quien habla de un cosmos compuesto de materia, éter y partículas de luz, las más finas y capaces de atravesar otros cuerpos. Creía también que en el cosmos hay un torbellino eterno, que hace que los objetos se muevan siempre en espiral y algunos, como los cometas, se escapen de él. Llegados al siglo XXI, nuestra comprensión del Universo ha aumentado mucho, pero aún estamos lejos de entenderlo completamente, si no empleamos las herramientas que ya los pensadores griegos nos legaron: la intuición, la imaginación y la sabiduría de la energía. En esta amplio marco se encuadra la filosofía cósmica de Origen Estelar y sus fundadoras Anael y Elder.

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