El visionario renacentista

Arte y cultura

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Las pinturas de este artista renacentista generan admiración y fascinación. ¿Quién fue esta curiosa y extravagante figura italiana que rompió todos los cánones de su tiempo? Giuseppe Arcimboldo ha sido catalogado como un visionario, adelantado en varios cientos de años a los surrealistas del siglo XX, con sus retratos botánicos que le han hecho sumamente famoso. Muchos han querido ver simbologías y metáforas en sus cuadros, o incluso vinculaciones con el cosmos. ¿Qué quiso expresar este pintor en su arte?

En 1936 una exposición en el prestigioso MoMa neoyorquino generó un tsunami en los círculos intelectuales, con extraños cuadros con cabezas compuestas de todo tipo de objetos. Alfred H. Bar, el director del museo, lanzó una exposición sobre un casi desconocido artista renacentista que lo lanzó al estrellato y desde entonces Arcimboldo nunca volvió a caer en el olvido, siendo tan popular como enigmático. ¿Quién fue este brillante e innovador pintor? Nacido en Milán en 1527, provenía de una humilde familia, cuyo padre se dedicaba al arte de los vidrios. El joven Arcimboldo siguió los pasos de su progenitor y se convirtió en vidriero, hasta que pronto entró en el gremio de pintores en la capital lombarda. Realizaba vitrales, mosaicos o pinturas para decorar iglesias y catedrales, realizando grandes composiciones y retratos, en medio de la explosión artística del Renacimiento, bajo la influencia del inmortal Leonardo da Vinci. Su prestigio lo llevó a Viena, donde estuvo bajo la protección del emperador Fernando I y luego a la cercana Praga donde alcanzó inmensa fama como pintor de cámara de Rodolfo II. Se enriqueció y mantuvo el mecenazgo imperial hasta su muerte, en 1593, ya como caballero del Sacro Imperio Germánico.

¿Cuál es la causa de su enorme fama en Praga y Viena? En esa época las corrientes humanistas recorrían Centroeuropa, y la pintura comenzaba a permitirse nuevas formas. Más allá del omnipresente tema religioso y los retratos de la alta nobleza, no había una temática amplia. En ese entonces, los bodegones o la naturaleza muerta aún no habían aparecido. De ahí radica el gran ingenio de Arcimboldo, quién se lanzó a hacer un arriegada apuesta: las tetes compostés o cabezas compuestas, algo que ya se había iniciado con los grabados de Da Vinci. Para hacer sus composiciones, Arcimboldo empleaba todo tipo de vegetales, frutas, animales, objetos, creando obras sumamente originales e innovadoras. La nobleza y la monarquía bohemia aplaudieron sus retratos, convirtiéndose en el favorito de ese entonces, multiplicándose los encargos al pintor. Entre sus admiradores se encontraban los reyes de Madrid, compitiendo con El Bosco y otros grandes de la época, o los reyes de Sajonia. Además de su pintura excepcional, fue también inventor, creando artilugios y objetos mecánicos, artificios de fuego y mecanismos hidráulicos. Entre sus muchas invenciones podemos destacar un nuevo sistema de transcripción de melodías, basado en puntos de color, con muchos elementos del pitagorismo.

Sin duda, Arcimboldi fue un visionario que se adelantó a su tiempo. Dalí lo consideraba el «padre del surrealismo», el primero que se atrevió a romper los cánones de la época, tanteando el caricaturismo o la fantasía. Sus obras son un acercamiento al materialismo, exaltando la botánica, en un tiempo en el que eran muy corrientes las grandes colecciones de objetos de los naturalistas o en el que comenzaban a llegar los primeros productos y descubrimientos de América. Sus retratos contienen símbolos, alegorías y metáforas, donde se plantea lo efímero de la materia, los cambios, las formas y el tiempo. En aquella época, los astrólogos observaban las estrellas y adjudicaban caprichosas formas y objetos a los conjuntos cósmicos, algo que tal vez el pintor quiso expresar en sus obras. Arcimboldi fue un gran estudioso de la anatomía, como nos demuestra en sus exquisitos cuadros, minucioso y detallista hasta el extremo. Nos muestra también una forma de ver la realidad, entendiendo que todo es un conjunto, donde los colectivos crean significado y los individualismos no significan nada. A simples objetos, los dotó de armonía y forma, creando seres animados y generando el efecto de la pareidolia, donde una ilusión óptica juega con nuestra mente, demostrando la capacidad de nuestro cerebro para construir una idea a partir de algo totalmente diferente. ¿Las figuras que vemos son realmente personas o son solo objetos y seres agrupados? Ese interrogante nos lo presenta el virtuoso y siempre original Arcimboldi, disruptor y visionario renacentista.

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