Explorando el Sol

Astronomía cotidiana

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Venerado por todas las civilizaciones desde tiempos inmemoriales, el Sol es fuente de toda vida, el hálito divino que insufla nuestra existencia y la de todos los seres que habitan en el Sistema Solar. Todos los números para describir a esta estrella se vuelven colosales: 15 millones de grados se alcanzan en su núcleo, 4.600 millones de años de edad, se espera que continúe expandiéndose durante 5.000 millones de años más,… Pero más allá de todos estos números, el Sol es el que alimenta de energía nuestro mundo, el que nutre las plantas y provoca que nuestro planeta sea un lugar habitable en multitud de aspectos. Pero ¿qué sabemos de nuestra estrella?

El pilar de nuestro Sistema Solar surgió hace millones de años, por un colapso gravitacional que originó la estrella y dio inicio a la fusión nuclear que la mantiene viva y aporta energía a todo su entorno. En torno a ella, la materia resultante de este colapso y que no fue absorbida por el propio Sol, originó los planetas y demás objetos que orbitan a su alrededor. El Sol alcanza temperaturas inimaginables, siendo un generador de energía que actúa convirtiendo el hidrógeno en helio y escupiendo luz y energía de forma constante (viento solar), algunas veces de forma en violenta en las llamadas tormentas solares. El Sol es por la tanto una caja hirviente, una esfera casi perfecta, con constantes erupciones e incluso solemotos, movimientos que se producen en la superficie del Sol debido a las fuertes explosiones del interior de la estrella. En la superficie también se pueden apreciar las manchas solares, provocadas por las fuertes corrientes magnéticas.

El Sol esta formado por diferentes capas, desde la ardiente superficie hasta el núcleo, donde se originan las fuertes reacciones de energía. Sin embargo, desconocemos lo que ocurre en el interior de nuestra estrella, así como otras muchas cuestiones sobre su evolución o su comportamiento. Por ejemplo, el hecho de que en las capas exteriores del Sol se alcanzan 1 millón de grados, y en el interior se llega sólo a 5.000 grados. O el porqué de que el núcleo gira más rápido que la superficie solar. Resolver preguntas como estas y otras que puedan surgir de aquí en adelante es el objetivo de la Sonda solar Parker, lanzada en agosto del año pasado por la NASA. Esta sonda se ha adentrado en las cercanías inexploradas del Astro Rey, apuntando todos sus instrumentos hacia la estrella y atisbando sus misterios, equipada con un escudo solar que evita su ardiente mirada. Se espera que en 5 años se acerque a 6,2 millones de km de la estrella en un hito inédito, lo que nos permitirá no sólo entender mejor nuestro Sol, sino también otros astros del Universo.

Y también saber que le deparará en los próximos millones de años al Astro Rey. Es importante tener en cuenta que las estrellas pasan por diversos procesos, estando el Sol en la mitad de vida. En las últimas décadas, nuestra estrella ha sufrido un proceso corto de enfriamiento para luego retomar su intensa actividad, señalada por un creciente número de manchas solares y una mayor descarga de energía. Se espera que dentro de muchos años el Sol crezca, devorando los tres primeros planetas, incluida la Tierra, hasta que en 5.000 millones de años se convierta en una gigante roja y empiece un nuevo retroceso y enfriamiento. Por lo tanto, el Sol continuará brillando durante muchos siglos, siempre presente y bañándonos con su influjo, aunque lo olvidemos. Su influencia gobierna nuestro reloj interno, por lo que la medicina avisa cada vez más de lo perjudicial que resulta para el ser humano vivir desincronizados con nuestro regente solar. Si vamos más allá, Anael y la filosofía de Origen Estelar nos explican que el Sol esta habitado por diversas formas de vida, funcionando además como una puerta para acceder a otras dimensiones y espacios del Universo.

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