Las cuerdas incas que hablan

Escrituras antiguas

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Se suele afirmar que los incas carecían de escritura. Pero diferentes investigaciones nos acercan a la idea de que este pueblo utilizaba otro formato para registrar y guardar información: los famosos quipus. ¿Qué eran estos curiosos objetos? ¿pudieron ser usados como escritura? Este pueblo que adoraba al Sol Inti, erigió impactantes ciudades y creó un organizado imperio tiene aún muchas sorpresas y curiosidades que vale la pena conocer.

Cuando las tropas de Francisco Pizarro entraron en el territorio inca encontraron una cultura muy bien organizada, algo que sorprendió a los conquistadores. Las tierras eran explotadas de forma comunal, existía una amplia red de caminos por los que se transportaban alimentos y todo tipo de mercancías, había numerosas y prósperas ciudades organizadas en provincias,… Pero el imperio se veía afectado por conflictos internos, con una guerra civil abierta entre los que se disputaban el trono, lo que fue aprovechado por los conquistadores. El siglo XVI supuso el ocaso de la cultura incaica y el inicio de la colonización de los europeos, que transformó para siempre las tradiciones de estos pueblos y perdiéndose muchos aspectos culturales. Uno de ellos era la escritura, algo que los incas lo practicaban de una forma muy diferente a la del Viejo Continente o incluso de la propia América, sin letras o soportes fijos.

Ya los cronistas españoles se percataron de la existencia de funcionarios incas, los quipucamayoc que llevaban cuenta de los acontecimientos y tomaban nota de la contabilidad de alimentos y suministros en almacenes y graneros. Pero, no tenían libros, placas o ningún tipo de escritura, sino que portaban los llamados quipus, cuerdas de lana o algodón con nudos y varios colores. Los jesuitas se asombraban de la capacidad de estos escribas de tomar cuenta de todo en solo estas cuerdas, pero nunca llegaron a descubrir cual era el alcance real de esta forma de contabilidad. Temiendo que fuera usado como forma de comunicación secreta, los quipus fueron prohibidos y la mayoría destruidos y quemados, considerados objetos vinculados al demonio. Esta ancestral tradición que se remonta al 2.000 antes de Cristo casi desapareció, lográndose salvar algunos quipus (un millar actualmente) y quedando solo en algunos pueblos lejanos la tradición de cuidar y custodiar estos nudos que «contaban historias».

A pesar de ello, se ha logrado ir descubriendo el funcionamiento de los quipus con diferentes investigaciones y estudios. Este instrumento tenía una cuerda principal de la que colgaban otras 48 secundarias, cuyos nudos indicaban unidades, decenas, centenas o el cero en el caso de un nudo faltante. Además estas cuerdas tenían diferentes colores, que les asignaban una temática determinada a lo anotado: el negro hacia referencia al tiempo, mientras que el pardo a asuntos gubernamentales, junto con otros muchos. Poco a poco se ha ido desvelando la complejidad del sistema de los quipus, que permite más de 8 millones de combinaciones con los diferentes nudos, colores y cuerdas. De esta manera, los funcionarios quipucamayoc lograban administrar tan grande imperio, junto con chasquis, mensajeros que recorrían los territorios llevando noticias o haciendo anuncios, siempre utilizando los infaltables manojos de cuerdas.

Pero la idea de que estas cuerdas pudieron ser algo más es cada vez más fuerte. Ya hace décadas se propuso la idea de que los quipus no son solo elementos de contabilidad, sino que incluso pudieron ser un alfabeto del quechua, el idioma incaico. La respuesta podría estar en aquellos pueblos que todavía custodian centenarios manojos de cuerda. Una investigación de la profesora Sabine Hyland ha descubierto la aún mayor complejidad de este sistema, ya que el color, la dirección del trenzado o el tipo de fibra eran patrones con significados. De esta manera las combinaciones de nudos y colores pudieron ser sílabas o incluso palabras. Se espera que en el futuro, se puedan usar computadoras para desentrañar por fin el misterio de los «libros» incaicos y poder leer las cuerdas. Dando un paso más, diferentes investigaciones han descubierto también que un quipu de un museo berlinés coincidía con las coordenadas de un mapa estelar de dos dimensiones, en el que aparecen representadas tantos las Pléyades como Venus. Todo ello, nos indica que estos antiguos manojos de cuerdas guardan mucha más información de lo que parece, y que las letras y el alfabeto no son la única forma de registrar y guardar información. 

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