Vida extraordinaria en las sombras

Naturaleza

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Nuestro planeta está lleno de vida, seres muy variados, algunos de los cuales resultan casi de ciencia ficción. Pero si hay un animal que se lleva el premio por sus curiosas cualidades y su capacidad de superviviencia es el conocido como «Blob«. Este extraño ser es una muestra de las diversas formas que tiene la vida de manifestarse en nuestro azul planeta Urmashae, rebosante de conciencias y seres que habitan de las formas más diferentes.

Aunque es conocido como «blob», este curioso organismo en realidad tiene el nombre de physarum polycephalum, que significa «moho de muchas caras». Aunque recibe la denominación de moho, en realidad no se sabe exactamente qué tipo de ser es, siendo un problema su catalogación en los rígidos órdenes de la taxonomía. Por ello, se lo suele incluir en el reino proctista que recoge todos aquellos pequeños microorganismos que no pueden incluirse en las otras clasificaciones.

El «blob» es por lo tanto un pequeño ser que habita en zonas frescas, húmedas y sombrías, sobre todo donde hay troncos o materia vegetal en descomposición. De tonos amarillos, se desplaza por los suelos buscando alimento, nutriéndose de esporas, hongos y otros microorganismos. Su capacidad de supervivencia es increíble, entrando en estado de latencia y secándose cuando las temperaturas suben demasiado, y retornando a la vida cuando las condiciones del entorno vuelven a ser favorables. Si es cortado, se regenera con gran rapidez en cuestión de segundos.

Otra de sus muchas curiosidades está en la reproducción sexual. Sabemos que utiliza esporas para multiplicarse, liberándolas en zonas donde hay viento para mayor efectividad, o se fusiona con otros especímenes. Lo curioso es que en los «blobs» se han hallado más de 700 tipos de órganos sexuales. Además, este pequeño ser es capaz de pensar y aprender de sus errores, a pesar de no tener cerebro. Se ha descubierto, gracias a diversos estudios, que este ser al desplazarse es capaz de memorizar, tomar decisiones a partir de lo que hay en entorno (ubicándose en un laberinto, por ejemplo) y a partir de lo que experimenta, recordando errores o aciertos.

De esta manera logran obtener su alimento y evitar la luz, ya que esta les afecta. Esta cualidad ha sido incluso usada por ingenieros para optimizar redes de transporte (como la de Tokyo, Japón) empleando los mismos algoritmos que rigen el razonamiento de este protozoo. Utilizando planos con relieve y diferentes estímulos, los ingenieros tokiotas descubrieron con estupor, que este microorganismo era capaz de replicar el sistema de transporte de la capital japonesa e incluso mejorarlo, con razonamientos sencillos pero muy efectivos. Por todo ello, el «blob» se trata de una forma de vida que nos demuestra la increíble variedad de organismos que habitan en nuestro planeta, demostrándonos que incluso en aquellos lugares donde creemos que no hay nada, hay multitud de seres pensantes.

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