Fluorita: la piedra de los genios

Minerales sorprendentes

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La fluorita es una piedra singular, bella y casi de ciencia ficción. Sus colores que parecieran extraterrestres, sus curiosas formas, las numerosas propiedades que atesora, la convierten en un mineral único. ¿Para qué se usa esta roca de tonalidades extrañas? Aunque es empleada en la industria para muchas cuestiones, esta bella piedra posee también muchas utilidades para la vida cotidiana, para conectar con el mundo etéreo o incluso para la salud.

El nombre de la fluorita proviene del verbo latino «fluere» que significa fluir, haciendo referencia a su evanescencia y su uso en metalurgia. Se trata, sin duda, de un mineral que llama la atención por sus características, haciendo que no pase desapercibido. Determinar el color de la fluorita es un antiguo debate de la geología, ya que adopta múltiples tonalidades dependiendo de su origen, desde el verde fosforescente, pasando por un azul vaporoso, amarillo suave a un violeta intenso. La forma que posee es también curiosa, apareciendo como un cubo o en formas más complejas como octaedros o rombododecaedros (de 12 caras). Además, se descubrió que en algunos casos la fluorita es capaz de emitir luz propia, es fluorescente, por su estructura y componentes internos, lo que la vuelve a convertir en un mineral muy singular. Esta piedra está compuesta en su mayor parte por la unión de calcio y flúor, siendo curioso que al romperse, la fluorita libera este último componente segregando un olor característico.

Este mineral aparece en diversos puntos del planeta, sobre todo en las minas de San Luis Potosí en México o en China. Pero también esta presente en Argentina, como por ejemplo en la región de la Punilla cordobesa, donde se obtienen piezas con tonos violáceos, amarillo verdosos o blanco. Los bellos e intensos colores de esta piedra ha hecho que sea usada desde épocas antiguas para fabricar objetos suntuosos o decorativos, como vajillas, jarrones o incluso en joyas y para imitar otros materiales en lápidas. La fluorita al partirse forma cubos que contribuyen a que sea utilizada como piedra ornamental. Pero su principal utilidad ha estado históricamente relacionada con la metalurgia, empleada como escoriador o fundente, para fabricar vidrio, obtener flúor o incluso en la industria óptica. Ya lo romanos la utilizaban en sus hornos para favorecer los procesos de los metales y aparece en varios tratados y libros de la época.

Pero la fluorita tiene muchos más usos que se han ido descubriendo a lo largo de los siglos. Conocida como la «piedra de los genios» tradicionalmente se le han atribuido poderes especiales y la capacidad de conectar con el mundo sutil, algo que ya se practicaba en la China Imperial. La fluorita está especialmente vinculada con los planos más elevados de la conciencia, con la mente y el tercer ojo, por lo que es muy común que acompañe las meditaciones. Esta piedra nos ayuda a conectar con otras dimensiones y acceder a otros estados del ser y del cosmos. Se la ha considerado un potente generador, capaz de ayudar a personas con bloqueos y disolver actitudes y comportamientos enquistadas en las conciencias. Es limpiador del aura y de las energías tanto en el ambiente como en nuestro templo físico, activando y balanceando los chakras. Es también un poderoso bloqueador de las radiaciones que emiten electrodomesticos y aparatos que tenemos en nuestras casa, por lo que no está de más tener un ejemplar junto a computadoras o televisores. Por todo ello, la fluorita es otra muestra más de las múltiples herramientas que nos ofrece el mundo mineral, en este caso cristalizada en un bello cristal fluorescente.

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