¿Se puede viajar a través de los agujeros negros?

Física

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Los agujeros de gusano son uno de los grandes desvelos de la ciencia. Estos puentes espaciales conectarían puntos muy distantes del Universo, por lo que viajar a través de ellos es una posibilidad interesante, pero ¿sería algo posible? Diferentes investigaciones y estudios realizados este año nos permiten soñar con esta posibilidad que por ahora solo vemos en películas o nuestra imaginación.

En 1935 los físicos Albert Einstein y Nathan Rose plantearon una «loca» posibilidad que generó una fuerte polémica: dos agujeros negros podrían estar conectados, originándose una especie de atajo espacial que se llamó Einstein-Rose o agujero de gusano. ¿Cómo es esto posible? En su Teoría de la Relatividad, Einstein expuso la existencia de los agujeros negros, estrellas viejas que colapsaban y morían, surgiendo una especie de aspiradora estelar debido a su incalculable y absorbente gravedad de la cual ni siquiera la luz ni el tiempo pudieran escapar. Aplicando las ecuaciones de esta Teoría, surgen de forma natural los agujeros de gusano, que conectan a dos agujeros negros, creando una especie de puente entre extremos del Universo. Décadas después se demostró que los agujeros negros existen realmente, pero saber si lo que propusieron los dos científicos en 1935 es algo posible es más complicado de lograr. Lo cierto es que estos hipotéticos puentes interespaciales nacen y mueren muy rápido, frustrando cualquier intento de viajar a través de ellos.

La posibilidad de poder entrar en uno de estos hipotéticos agujeros de gusano y viajar en el espacio es demasiado atractiva para desecharla. Por ello, la ciencia ha estudiado minuciosamente en las últimas décadas esta posibilidad, planteando lo que sería necesario para que fuera posible. Ya en 1989 el físico Kip Thorne demostró que estos viajes eran plausibles al menos en el papel. Este año, el físico de Harvard Daniel Jefferis volvió a plantear esta posibilidad, pero con fuertes limitaciones, a partir de investigaciones y cálculos matemáticos. El viaje sería posible sólo si los dos agujeros negros estuvieran cuánticamente interrelacionados (algo que ni siquiera sabemos si es posible que exista), lo que permitiría a un objeto o persona pasar de un lado al otro, siendo además un viaje lento y peligroso. El principal embrollo está en el hecho de que un agujero negro atrae todo lo que lo rodea, por lo tanto salir de él sería algo posible sólo para sustancias con energía negativa que sirviera como revulsivo para poder abandonar el portal cósmico. Esta energía negativa es una sustancia exótica de la que se conocen escasos ejemplos (las olas del mar) y se debería obtener en gran cantidad para lograr llevar a cabo estos viajes interestelares.

Otra posibilidad interesante sería la de enviar información de un lado al otro del agujero de gusano. Esta posibilidad ha sido estudiada por un grupo de investigadores, liderados por el científico Sam Van Leuven de Sudáfrica, cuyos resultados se presentaron en estos días. Basándose en la estructura del espacio-tiempo ideada por Einstein y con cálculos de un modelo de dos dimensiones para simplificar, estudiaron matemáticamente cómo actuaría la información que atravesara un agujero de gusano. Llegaron a la conclusión de que sólo una pequeña parte de la información lograría atravesarlo y además, el envío de estos datos generaría cambios en los agujeros negros: incrementando la masa del agujero emisor y reduciendo la del receptor. Por ello, la ciencia aún no ve posible estos viajes intemporales. Pero, si algo nos demuestra el cosmos o incluso lo que nos rodea es que en ocasiones lo que nos parece imposible puede lograrse. Nuestro Universo es una estructura descomunal y muy compleja, de la que hemos descubierto una mínima parte de su contenido y de sus secretos. La posibilidad de que el cosmos posea puertas y portales a otros lugares y tiempos todavía sigue seduciéndonos y abriendo nuevas probabilidades.

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