Aniversario de un viaje al Sur

Eventos en Buenos Aires

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Albert Camus fue sin duda uno de los grandes escritores y pensadores del siglo XX. ¿Por qué sus letras e ideas siguen cautivando a tantos lectores? Creador de la llamada filosofía del absurdo, su obra es tan excelsa como interesante, de rabiosa actualidad a pesar del paso de los años. Buenos Aires se encuentra de celebración por el aniversario de la visita del escritor y pensador en 1949, y su vinculación a la intelectual Victoria Ocampo, que abrió las puertas de Argentina a la traducción y circulación de su obra.

Camus obtuvo el Premio Nobel en 1957, pero su vida empezó muy lejos de la fama o incluso la escritura. Su infancia transcurrió en las barriadas más pobres de Argel, la capital argelina, hijo de una familia de los llamados «pied nords», franceses que vivían en la colonia norteafricana. Su padre falleció en la Primera Guerra Mundial y su madre debía trabajar para sacar adelante la familia, por lo que su crianza recayó sobre todo en su abuela. A pesar de todo, Camus siempre vio esa etapa de su vida como la más feliz, entre el mar, el colegio y el fútbol, deporte que le apasionaba. Gracias a sus profesores, empezó a conocer las ideas del pensamiento alemán, que lo influyeron de sobremanera y pronto comenzó a escribir. Se graduó de filosofía y letras, entrando a escribir en diarios argelinos, donde empezó a llamar la atención sobre las injusticias coloniales y se interesó por las corrientes humanistas. Sus ideas políticas fueron mutando, pasando del comunismo al anarquismo, asqueado por los excesos de la dictadura rusa.

Su escritura pronto generó un ahonda impresión en la intelectualidad, así como sus obras de teatro, campo en el cual fundó varias compañías argelinas y empezó a expresar sus ideas. No le faltaron detractores, entre las tensiones surgidas del colonialismo francés en Argelia y su preocupación por rechazar la violencia y pedir la protección de las personas. Sus obras cumbres fueron «El Extranjero» y «La Peste«, libros capitales del siglo XX donde expone sus pensamientos y sus ideas filosóficas, en una excelsa escritura que lo convirtió en una figura literaria fundamental. Entre sus letras habla del absurdo, la contraposición entre un mundo indiferente y la eterna búsqueda del ser humano de las respuestas. Ensalza la rebeldía, la verdad y la justicia, rechazando la sociedad burguesa y sobre todo el autoritarismo. Una de sus máximas fue que el fin nunca justifica los medios, algo rompedor en medio de los totalitarismos de las décadas de 1930 y 1940. Mantuvo durante su vida una extensa correspondencia con grandes intelectuales de la época como Jean Paul Sartre o la argentina Victoria Ocampo, lo que lo llevó en 1949 a realizar un periplo por Sudamérica.

Victoria Ocampo

A pedido del Quai d´Orsay (Ministerio de Exteriores francés) Camus realizó un ciclo de conferencias que lo llevó a Chile, Montevideo, Río de Janeiro y a Buenos Aires. Durante dos meses, el escritor visitó las ciudades sudamericanas, en un viaje lleno de incomodidades por su tuberculosis, alojándose en la Villa Ocampo de Beccar cuando visitó la capital argentina. Una de las grandes impulsoras de la obra de Camus en Argentina fue Victoria Ocampo, intelectual y escritora reconocida, así como la Editorial Sur. Esta editorial y la Gallimard, dueña de los derechos de la obra de Camus tuvieron entonces fuertes contactos. La obra del escritor fue traducida por la propia Ocampo («Calígula», en 1946) y posteriormente otros como Julio Cortázar o Aurora Bernárdez. En sus cartas, Ocampo y Camus tuvieron una intensa relación en la que la escritora argentina pasó de una intensa admiración a un vínculo de respeto mutuo. Ello llevó a que cuando en 1953 Ocampo fuera apresada durante casi un mes en una cárcel de mujeres por ser sospechosa de mantener relaciones con un atentado contra la CGT, el escritor francés y otros intelectuales presionaron al gobierno peronista para que la pusiera en libertad.

«Si la Argentina no estuviera tan lejos, hubiera ido a visitarla. No he olvidado San Isidro ni la paz que allí encontré»

Albert Camus a Victoria Ocampo. Octubre de 1959

Muestra en la Biblioteca Nacional

Al regresar a Europa, su ambivalencia ideológica le granjeó muchos enemigos, siendo criticado fervorosamente por los ideólogos marxistas como su amigo Jean Paul Sartre. Pero su obra fue celebrada por muchos otros, siendo traducida ávidamente en muchos países donde sus escritos eran reverenciados. Él, sin embargo, rehuyó de cualquier etiqueta, rechazando ser nihilista o existencialista, Tomó la escritura y la filosofía como el vehículo para expresar sus ideales, aunque ello generase discrepancias. En 1957, en reconocimiento del poder de sus letras, recibió el Premio Nobel, siendo uno de los más jóvenes en recibirlo y dando un emotivo discurso en el que dedicó el galardón a sus profesores de la escuela de Argel donde estudió. Pocos años después falleció en un accidente de coche, en una carretera francesa. Pero su obra sigue cautivando a millones de lectores, acunados por el influjo de las palabras de este argelino francés que se preguntaba por la conciencia del ser humano y sus problemas tan actuales como en aquellos años.

En estos días se desarrollan diversos actos y exposiciones en rememoración de la llegada de Albert Camus a la Argentina. La Biblioteca Nacional Mariano Moreno en conjunto con otras entidades como la Embajada de Francia, la Biblioteca Nacional de Francia, la Fundación Sur y el Observatorio de la UNESCO Villa Ocampo llevan a cabo diversas muestras y actividades.

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