¿El fin de la privacidad?

Empresas vs Privacidad

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Eventos como el de FaceApp o de las escuchas de Google empiezan a generar atención sobre un hecho que había pasado inadvertido hasta ahora: la información que poseen las empresas sobre nosotros. En un mundo cada vez más digitalizado donde para cualquier actividad hay que escribir una contraseña y las empresas recopilan hasta nuestra dirección o lo que buscamos en Internet, la privacidad esta cada vez más en duda. ¿Es el fin de lo privado?

El respeto a la privacidad individual es un derecho universal, y como tal está recogido en la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU. Este derecho es uno de los elementos básicos de cualquier legislación del mundo, desde la ONU o la OEA hasta la Constitución argentina, que recoge en sus artículos 18 y 19 el derecho a la privacidad y a la intimidad. Pero, ¿se respeta este derecho en un mundo cada vez más informatizado y digitalizado? Los gigantes tecnológicos de todo el mundo recopilan ingentes cantidades de información de sus usuarios, información que nadie protege o monitorea. Estamos hablando incluso de datos personales que no son contabilizados, por lo que realmente desconocemos lo que gigantes como Google o Facebook saben de nosotros y que recién ahora empezamos a descubrir por diversas filtraciones.

Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Art. 12 Declaración Derechos Humanos (ONU)

A mediados de julio de 2019 salió a la luz una noticia preocupante en Bélgica. Se filtró que el gigante tecnológico Google contrata empresas tercerizadas para escuchar conversaciones aleatorias captadas por asistentes de voz como Google Assistant. Los empleados escuchaban conversaciones y debían crear un perfil. La empresa, que tuvo que dar explicaciones tras la filtración, explicó que las escuchas son para mejorar el funcionamiento de sus asistentes de voz y que no se estaba cometiendo ninguna irregularidad. Sin embargo, la polvareda fue tal que poco después se anunció la paralización de las escuchas desde la multinacional de EEUU. Pero, estas acciones se remontan a varios años, y la información recopilada permanece en manos de la empresa. Este pequeño escándalo es solo una muestra de lo que ocurre en este gigantesco Gran Hermano tecnológico que se ha extendido por todo el mundo. Nos rodean cámaras de celulares, tablets o computadoras; asistentes de voz que escuchan nuestras voces; electrodomésticos y robots de cocina; y por supuesto el omnipresente Internet que llega desde los celulares a televisores o coches.

Facebook recopila todos nuestros SMS y llamadas, Amazon conoce nuestra dirección o cada conversación que mantenemos con su asistente virtual Alexa, y Google sabe todo lo que tecleamos en nuestros dispositivos electrónicos, aún en modo incógnito. Samsung o Microsoft no han respondido por ahora a los requerimientos que se le han hecho sobre si guardan información de sus usuarios. El éxito de la aplicación FaceApp que activó las alarmas sobre toda la información que volcamos de forma inconsciente en las redes, sacó a relucir lo fácil que es acceder a nuestra intimidad con un argumento lúdico o de entretenimiento. Tampoco ayuda el hecho de que repliquemos cada situación de nuestra vida cotidiana en nuestras redes sociales, con fotos en Instagram o posteos en Facebook. La tecnología nos ha ayudado de muchas formas, aportándonos información, mejorando las comunicaciones o permitiendo darnos a conocer al mundo. Pero también debe ser usada con precaución, teniendo en cuenta que es una ventana muy grande por la que podemos mostrarnos más de lo que deseamos.

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