Delfos, ¿cómo era la vida secreta del oráculo?

Patrimonio de la Humanidad

0 930

Delfos fue un lugar sagrado para los griegos, el centro del mundo y auténtica ciudad santa de los helenos de la época clásica. Pero ¿por qué era este lugar tan importante? Entre sus muchas razones estaba el famoso oráculo de Apolo Pitio, adonde acudían personas de toca clase a pedir consejo y la aprobación de la divinidad. ¿Cómo funcionaba este oráculo?

Cuenta la leyenda que Zeus, el dio supremo del Olimpo griego y rey de los cielos, envió dos águilas desde los extremos del Universo. Ambas se encontraron en Delfos, ciudad situada en la región de Fócida, entre montañas y valles. Es por ello, que Delfos era considerado el centro o el ombligo del mundo griego, un emplazamiento sagrado y ritual reverenciado por los antiguos griegos. Se dice que en este lugar, situado a la sombra del mágico monte Parnaso, ya existía un ancestral santuario custodiado por Pitón, un antiguo y peligroso dragón. El dios Apolo, divinidad de la poesía o la música, mató al dragón y se hizo con el control del santuario, estando desde entonces consagrado a su nombre. El propio dios solía habitar en el monte Parnaso, rodeado de ninfas y náyades que custodiaban los manantiales, convirtiendo a este lugar en un punto religioso de primer orden, la Meca de la religiosidad de los griegos.

Pero la principal importancia de Delfos estaba en su antiguo oráculo cuyas pitonisas eran capaces de transmitir la voluntad del mismísimo dios Apolo. Hasta allí acudían desde embajadas (theoria) de los cargos políticos de las principales polis griegas hasta consultantes particulares que pedían consejo sobre decisiones, casamientos, enamoramientos o transacciones financieras. Pero este lugar era mucho más que un oráculo de consultas, ya que hasta allí llegaban las comitivas pidiendo que se bendijeran políticas, decisiones diplomáticas o la aprobación de leyes, siendo por ello un lugar donde también había muchos intereses políticos y estratégicos. Por ello, en torno al santuario de Delfos se fue construyendo una gran ciudad de templos y santuarios, una ciudad santa de la Antigüedad. Se levantaron poderosos templos a Atenea y a Apolo donde se hacían sacrificios y ofrendas, se erigió un hipódromo, un teatro e incluso un estadio donde se celebraban los juegos Píticos, celebraciones en honor a Apolo que iban desde concursos de poesía hasta combates. En las laderas de las colinas se erigieron los llamados Tesoros, templetes donde se guardaban las ricas donaciones que hacían políticos y aristócratas en agradecimiento a la divinidad, así como fuentes y estatuas de mármol.

Pero, ¿cómo funcionaba este oráculo? Lo cierto es que sólo conocemos algunas teorías, pero sabemos que hubo pitonisas que se encargaban de ello. La alta afluencia hizo necesario que hubiera 3 mujeres para poder atender todas las consultas. Estas pitonisas eran escogidas por llevar una vida ilustre y moral y se retiraban al santuario donde debían vivir hasta su muerte. El consultante debía pagar una suma de dinero, realizar un sacrificio para contentar a Apolo y luego acudía al fondo del templo de Apolo Pitio. Allí lo atendía la pitonisa, sentada en un trípode, donde recitaba su respuesta en verso o en prosa, ayudado por una persona (prophetai) encargada de ayudar en la interpretación de la predicción. Otras versiones que aún no han podido ser confirmadas afirman que la pitonisa masticaba laurel, bebía agua de la fuente Casotis y aspiraba las emanaciones que provenían de una grieta en el suelo, entrando en un estado de éxtasis que le permitía profetizar. La gente valoraba estas predicciones como algo indudable, incluso en el caso de que no fueran correctas, creyendo en ese caso que el error estaba en la traducción. Aunque fue cerrado por orden de los emperadores romanos, Delfos sigue hablándonos desde sus imponentes ruinas, declarado Patrimonio de la Humanidad.

Dale click en la imagen

You might also like More from author

Comments

Loading...