El sonido de la creación y su geometría

Cimática e hinduismo

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Vinculamos el sonido a la música, dándole poca importancia a lo largo del día. Pero el sonido también tiene muchas facetas, con una gran capacidad creadora y de modificación de la materia, como nos recuerdan las creencias y el pensamiento oriental. ¿El sonido está vinculado a la Creación y el origen de todo? ¿Emite nuestro planeta Tierra sonidos?

Representación de Shiva y su danza «cósmica»

¿Tuvo la creación del planeta un sonido? Los hindúes creen que sí, le dan una importancia fundamental dentro de su religión y filosofía. Ellos creen que este tono primigenio fue OM, el sonido original de la creación, el sonido más antiguo, el nombre para el poder definitivo detrás de la vida. Esta «madre de todos los sonidos» también puede estar escrito como AUM, conformando una sílaba eterna que trasciende al tiempo, pura forma creadora. Estas tres palabras representan la Trinidad de la Divinidad: Brahma (creador, pasado, conciencia), Vishnu (preservador, presente, soñar) y Shiva (destructor, futuro, dormir). Es por ello, que la divinidad Shiva, es representada bailando, interpretando una danza «creadora», mostrando su poder y aparece sosteniendo un tambor, el dammaru, del cual surgió el sonido primordial. Algo semejante ocurre con el término amén de Occidente, originada en Israel y que sirve como la confirmación más absoluta, significando «así sea». Para el Talmud es incluso un acrónimo del poder divino: «Dios, Rey en el que se puede confiar».

Los hindúes ya adelantaron algo que recién desde el siglo XX el mundo occidental descubrió: la capacidad creadora del Sonido. Recientemente se descubrió que formas que parecen sólidas son en realidad fruto de su propia vibración, por ello el sonido tiene un papel principal en la creación de lo que nos rodea. Así surge la disciplina llamada cimática (del término griego kuma, onda) que estudia el origen de las vibraciones y cómo afectan a otros objetos y a la materia. El suizo Hans Jenny fue el gran precursor a principios del siglo pasado de esta disciplina, que nos demuestra no sólo la influencia del sonido en la materia sino su capacidad para crear y trazar geometrías, algo que se puede apreciar claramente en los estudios de cimática que nos permiten «visualizar» el sonido (imagen de portada). Ya Galileo descubrió los patrones regulares que generaba un cuerpo oscilante, en pleno siglo XVII. Esta cualidad del sonido de interferir en otros cuerpos ya era practicada en el Tibet hace unos 3000 años, con sus famosos cuencos tibetanos, utilizados para meditar o relajarse. Pero también les atribuían poderes sanadores como la relajación del sistema nervioso, la curación de contracturas o la mejora del flujo sanguíneo; eran considerados objetos sagrados y custodiados en secreto en los templos.

El Sonido es el lenguaje del universo que habitamos. A veces el idioma del ser humano no logra expresar lo que en verdad uno es y para ello utilizamos la música como instrumento sagrado. Todo es movimiento en el firmamento y esta corriente cósmica genera ondas, cuya vibración sutil será la creadora del primer sonido.

Anael, Origen Estelar

El sonido, por lo tanto, se encuentra en todas partes, es la vibración creadora. Pero, ¿el planeta emite algún sonido propio? La respuesta podría encontrarse en un sonido grave que conocemos como zumbido y que se escucha en muchas partes del mundo, un murmullo constante que sigue sonando aunque su fuente haya desaparecido. Se cree que este es el tono natural de la Tierra o que su origen se encuentra en el golpeteo de la atmósfera contra el planeta, como si fuera un gigantesco tambor natural. Este sonido ha sido estudiado por la ciencia, en 1998 se descubrió que el zumbido está compuesto de 50 diferentes notas y agrupadas en menos de dos octavas. Es por lo tanto, una acumulación de muchos tonos, un compendio de vibraciones diferentes. Es ese sonido que esta ahí pero que pocas veces atendemos, y que también emite nuestro planeta Tierra, un ente vivo que nos cobija. El sonido tiene una importancia fundamental, ondas que nos pueden alterar o calmar, interfiriendo en nuestro organismo. Cuidar nuestro templo físico también supone atender a los sonidos que nos rodean.

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