Mercurio: el planeta menos conocido del Sistema Solar

Sus misterios

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Es el primero de la lista que se estudia en todos los colegios, pero Mercurio es el planeta menos conocido. Sus extremas condiciones y su cercanía al Sol lo convierten en un objetivo casi imposible para las misiones espaciales. Sin embargo, el proyecto BepiColombo podría lograr descubrir los muchos misterios de este mundo reseco y calcinado. ¿Qué sabemos de este extraño y lejano planeta?

Mercurio recibe su nombre de la antigua divinidad romana que representaba el comercio, el heraldo de los dioses, metáfora de lo volátil o lo inestable. Ya en la antigua Babilonia, se había podido descubrir este cuerpo celeste, que llamaron Nebu, el mensajero de sus dioses. Posiblemente, los griegos copiaron este nombre. Pero, lo cierto es que Mercurio es un planeta poco vinculado a la rapidez o agilidad del dios romano, se trata de un mundo adormecido y calcinado por el Sol. Se cree que se originó cuando dos pequeños mundos colisionaron hace millones de años, surgiendo un núcleo de hierro, que conforma al planeta en un 85%. Volcanes y una intensa actividad interna moldearon este mundo, originando su accidentada superficie hasta que posteriormente,  se fue enfriando y la radiación solar fue evaporando sus capas superiores. Mercurio nos ofrece una cara llena de crestas y antiguas coladas de lava ya secas, así como muchos cráteres ocasionadas por meteoritos.

En su superficie se alcanzan entre 430°C y -190°C, debido a la cercanía del Astro Rey y a su ausencia de atmósfera, sin embargo, no es el planeta más caliente del Sistema Solar, premio que se lo lleva Venus. A pesar de que la radiación solar tan alta impide que se conforme atmósfera, en sus cielos se suelen formar nubes de sodio, emanadas de los polos. Estos polos son estudiados para buscar cualquier rastro de agua, ya que estos no son tocados por los incandescentes rayos solares. Un punto a favor para los que creen en que estos polos contienen agua es el brillo que se capta en las imágenes, que pudiera indicar su existencia. Pero aún no ha podido ser confirmado. Otro aspecto que llama la atención de Mercurio es su intenso campo magnético cuyo origen se desconoce. Se ha propuesto que el interior de este reseco mundo esconda una gran balsa de metal caliente que origina el campo.

Superficie de Mercurio fotografiada por la sonda MESSENGER

Su extraña órbita provoca que si pudiéramos estar en su superficie veríamos dos amaneceres. El Sol sale, avanza, se frena, da marcha atrás, se esconde por donde salió y vuelve a salir para completar su recorrido. Todo debido a los singulares movimientos de este planeta, que ya alteraron a los científicos antiguos, que no podían explicar porqué Mercurio siempre le mostraba la misma cara al Sol. Ello llevó a proponer la teoría errónea de la existencia de un nuevo planeta, al que se llamó Vulcano y que afectaba el movimiento de Mercurio. Muchos astrónomos afirmaron haberlo visto, desatándose una auténtica carrera por captarlo en los telescopios. Pero, finalmente la teoría fue rechazada y Einstein explicó tiempo después que la extraña órbita de Mercurio era debida a la fuerza gravitacional del Sol.

Mercurio está sometido a la extrema radiación del Sol y a sus vientos solares que alcanzan los 400 km/h. Esto unido a sus temperaturas ardientes han provocado que sea el menos estudiado, por la dificultad de enviar sondas o cualquier tipo de máquina que no se incinere. En 1975 la sonda Mariner pudo acercarse lo suficiente para cartografiar parte de su superficie y tiempo después de sonda MESSENGER logró obtener miles de imágenes entre 2011 y 2015. Pero para obtener datos definitivos es necesario conseguir que un aparato llegue más cerca. Y con ese objetivo nació la misión BepiColombo, llamada así en honor a un científico italiano que estudió toda su vida los misterios de este planeta rocoso. La misión, que enviará un satélite a orbitar Mercurio, será extremadamente difícil por las características del lugar y la necesidad de generar tecnologías totalmente nuevas, que permitan superar las extremas temperaturas y que nada se incinere, desde las células de combustible a la pintura exterior. Desarrollada por la Agencia Espacial Europea esta misión pretende llegar a su destino recién en 2027, y una vez que llegue pueda desentrañar los misterios del planeta menos conocido de nuestro Sistema.

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