El final de los miedos

Editorial

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El miedo es para todos una sensación muy conocida, que surge con o sin razón. Pero ¿qué es el miedo? ¿donde nace? ¿es natural en el hombre o es algo que se aprende? La sociedad y el sistema nos enseñan a temer ya desde que somos niños, pero siendo seres estelares somos capaces de romper esta dinámica y controlar los miedos. ¿De qué forma podemos lograrlo?

Antes que nada, ¿qué es el miedo? Se trata de una emoción primaria, un mecanismo de defensa frente a una situación de peligro, el cuerpo que nos alerta de una amenaza. Este sistema ha sido muy estudiado por la psicología y la reacción de nuestro organismo frente a estas situaciones. El origen de la sensación del miedo está en la amígdala cerebral, que activa toda una serie de precauciones, semejante a un castillo preparándose para un ataque. Así, el corazón bombea más rápido, las glándulas suprarrenales se activan y liberan adrenalina, los pulmones obtienen más oxígeno y la vista y el oído se afinan. Todo este sistema permite al cuerpo moverse más rápido, evitando un ataque, herencia de otras épocas ancestrales en los que el ser humano era una presa más.

Pero el miedo ha evolucionado. Ya Sigmund Freud nos habló de un miedo real, provocado por una situación peligrosa, y el miedo neurótico, en el que el temor es desproporcionado y no se corresponde con la realidad de la situación. Eso nos lleva a una nueva pregunta ¿nacemos con miedo o el miedo se nos enseña? Hay muchas opiniones al respecto, pero es una realidad que la sociedad actual está rodeada de miedos, ya sea en forma de la economía, el terrorismo, la guerra o la enfermedad. Los medios de comunicación, por motivos económicos, explotan los miedos de la sociedad, inoculando un continuo temor hacia el futuro o hacia los eventos que nos rodean, creando personas «aplastadas» por la realidad negativa que los rodea. Este miedo se enseña y se sirve caliente en cada noticiero, serie o película. Hay toda una industria detrás de nuestros miedos, en sus múltiples formas, buscando convertir nuestras inseguridades en réditos económicos.

Miedo al ridículo, al fracaso, a no encajar en la sociedad, a no cumplir las expectativas, a la soledad,… Nos hemos convertido en seres atrapados por nuestras inseguridades y muchos caen en las redes de aquello que parece ofrecernos una salida de todo ello: el alcohol, las drogas,… Al empezar nuestras vidas, tenemos delante nuestro un camino de hitos, un cursus honorum delineado y establecido por el sistema. La ruta a través del camino de la vida debe ser recto y ejemplar, cualquier otra alternativa es criticada. Pero, algún día nos daremos cuenta que las conciencias avanzan aprendiendo, tropezándose y volviéndose a levantar. En la Antigua Grecia el miedo era personificado por diversos monstruos, entre ellos la famosa Hidra, representada como una serpiente monstruosa con muchas cabezas. Estas cabezas se reproducían una vez cortadas, simbolizando el eterno resurgir del miedo, en sus muchas formas. En nuestro Universo, la raza estelar que nos expresa la herramienta para la superación de los miedos es la de Hidra precisamente, los guardianes de las puertas a ciudades suprafísicas.

Como nos explica la filosofía de Origen Estelar, el miedo surge cuando nuestro cerebro entra en un entorno desconocido, en el que no encuentra referencias. Al ser una computadora construida por la experiencia y un largo historial de eventos, el cerebro activa recuerdos vinculados a esa emoción y entra en una espiral de miedos y temores, que nos lleva a estados de ansiedad o de terror. Por lo tanto, la clave está en aprender a controlar la mente y situarnos en el presente, desechando experiencias anteriores que nos puedan generar inseguridades. Tomar las riendas de nuestro ser y entender que en cada momento tenemos capacidad de cambiarlo todo, sin pasados que nos hagan trastabillar. Los miedos siguen ahí, en los noticieros, en la publicidad, en las películas,… pero a pesar de ello, somos seres estelares con capacidad de construir cada día nuestra realidad.

Mira en tu interior, aquiétate, libérate del miedo y las ataduras. Conoce la dulce alegría de vivir en la senda.

Buda

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