Un paseo por la Vía Láctea

Entre estrellas y púlsares

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Los científicos todavía intentan descubrir la extensión del Universo, una forma de medir lo inconmensurable. Este cosmos que nos rodea está sembrado por millones de galaxias, cuyo número nos es desconocido, así como nebulosas, gases, polvo estelar y púlsares. Semejantes cantidades y extensiones son difíciles de imaginar, sin embargo, en medio de esas desconocidas y abismales distancias, podemos señalar un lugar como nuestro hogar. La Vía Láctea, nuestra galaxia, donde se sitúa el Sistema Solar y el planeta Tierra. Aunque el «nuestra» no tenga en este caso mucho sentido, sobre todo teniendo en cuenta que esta galaxia tiene miles de millones de estrellas. Aunque nos parezca algo lejano e indescifrable, somos parte de ese cosmos, de la galaxia, y es necesario conocerlo, ya que estamos hechos a imagen y semejanza de todo ello.

¿Qué sabemos de este maremágnum en el que nos encontramos, la Vía Láctea? Nuestra galaxia es una enorme formación de entre 100 y 400 mil millones de estrellas y con 8 brazos. Los brazos de la galaxia son los puntos con más luz, debido a las supermasivas estrellas que alojan. El Sistema Solar se encuentra en uno de estos brazos, concretamente en el llamado Brazo Local u Orión. Mientras, en el centro de la Vía Láctea o bulbo se da la mayor densidad de estrellas y se sitúa un inmenso agujero negro, que llamamos Sagitario A. Este núcleo, con forma esférica funciona como ancla de la galaxia, en torno a la cual gira todo el sistema. Si salimos de nuestra Vía Láctea, la galaxia más cercana es Andrómeda, que tiene una importante vinculación con nuestra galaxia. Andrómeda se conformó cuando otras dos antiguas galaxias colisionaron, generando una onda de materiales que llegó incluso hasta el Sistema Solar. Además diversos estudios apuntan a que en el futuro, Andrómeda y la Vía Láctea colisionarán, mezclándose y conformando un cuerpo aún más grande.

Los antiguos observaron con curiosidad ese camino blanco sembrado de estrellas que se puede ver en las noches. El origen del nombre de nuestra galaxia se encuentra en la mitología griega y el mito de Heracles o Hércules. En una de sus muchas infidelidades, Zeus dejó embarazada a Alcmena, una mujer mortal quien dio a luz al héroe. En secreto y mientras Hera dormía, el dios intentó que la diosa amamantara al bebé para dotarlo de inmortalidad, pero ella despertó y volcó la leche, creando el camino blanco en el cielo. Pero, hay muchos otros mitos y leyendas que intentaron explicar la magia de la Vía Láctea. Para los tehuelches de la Patagonia, este camino níveo se originó por las huellas y el polvo dejados por los animales que cazan los dioses en los cielos. En Oriente, simboliza un río sagrado que separa a una madre de sus hijos celestiales. En Europa, la Vía Láctea se vincula al Camino de Santiago, la principal ruta de peregrinación de la Cristiandad en el Viejo Continente, donde era usada como guía.

Nacimiento de la Vía Láctea, por Rubens

El primero en proponer que este camino blanco en los cielos nocturnos era una acumulación de estrellas fue el filósofo griego Demócrito, opinión que no fue aceptada hasta muchos siglos después, cuando Galileo Galilei lo confirmó con su telescopio, ya en el siglo XVII. Normalmente, la ciencia ha descrito la galaxia como plana, sin embargo hace unos pocos días un nuevo mapa elaborado por australianos y chinos nos la muestra deformada y retorcida. La galaxia de la Vía Láctea, que consideramos algo lejano e inalcanzable, forma parte de nosotros, al igual que el cosmos. Estamos hechos a imagen y semejanza del Universo, el planeta y el ser humano simbolizan el firmamento y sus constelaciones, somos conciencias individuales y cósmicas enlazadas a todo ello. Vivimos a la vez en este mundo escuela y en este inabarcable cosmos, del que formamos parte todos los días, aunque nos olvidemos y nos estanquemos en los problemas insignificantes de la vida cotidiana. Por ello, frente a la grandeza e inmensidad de la Vía Láctea, no debemos sentirnos diminutos sino gigantes, ya que estamos interconectados a todo ello conformando una sola entidad.

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