Playa Nabta: el milenario reloj de los cielos

Ruinas enigmáticas

0 456

Hace miles de años, cuando las enceguedoras luces artificiales y el ruido de los motores aún no existían, al anochecer los seres humanos pasaban largo tiempo observando la bóveda celeste. Era entonces cuando había una más intensa conexión con el cosmos, fuente de vida y uno de los grandes anhelos del ser humano por desentrañar, sin saber que el cosmos está en nosotros y todo nuestro alrededor. Pero, en esos lejanos tiempos, las tribus se reunían en torno al fuego y observaban el cielo nocturno con reverencial solemnidad. Lo que hoy es el desierto de Egipto, entonces eran feraces praderas llenas de animales que solían acudir a beber a un lago. Junto a este lago se erigió un asentamiento de casas y cultivos, hacia el 8000 antes de Cristo, que evolucionó a lo largo de los siglos.

Megalitos de Playa Nabta

Los años y los milenios pasaron, convirtiéndose el lago en el desierto actual. En la segunda mitad del siglo XX, algunos arqueólogos y estudiosos llegaron a este lugar y descubrieron el yacimiento, que recibió el nombre de Playa Nabta, en pleno desierto egipcio. Fue el estadounidense Fred Wendorf quien llamó la atención sobre este enigmático lugar. En él se encontraron restos de gran valor histórico sobre estos pobladores dedicados a la ganadería y al cultivo de sorgo, legumbres y frutas. Este poblado se organizó e incluso empezó a definir calles o a elaborar los primeros intentos de estatuas egipcias, mientras que las poblaciones del Valle del Nilo se enzarzaban en conflictos y guerras, estando muy atrasados con respecto a Playa Nabta. Será muchos años después cuando en este valle surgirá la civilización de las Pirámides.

Pero, en Playa Nabta hubo una incipiente religiosidad y ritualidad. Como vimos en los templos milenarios de Gobekli Tepe, en Turquía, el origen de la religión muchas veces está vinculado a los cielos estrellados y el cosmos que se observaba por las noches. Como en otras partes del mundo, en Playa Nabta se erigieron grandes estructuras de piedra alineadas con determinados astros y estrellas, conformando un gran observatorio celeste o un calendario. Hay varios de estos cromlech, unos 6 en total, todos perfectamente alineados y organizados de forma radial, siendo el más famoso el compuesto por 30 megalitos que forman un circulo. El estudioso y astrofísico Thomas G. Brophy consideró que esta construcción está orientada hacia el Cinturón de Orión. También se realizaron mediciones mediante satélite y GPS que confirmaron un alineamiento con Sirio, Arthurk y Alfa Centauri, conformando un gran calendario estelar, como nos asegura la escritora Anael en su libro «Descubre tu Origen Estelar. La Piedra Angular».

Parece que en Nabta se celebraban grandes ritos y fiestas religiosas, con la mirada puesta en los astros, por la gran abundancia de restos de hogueras, cerámicas y de comida encontrados. Además, en este lugar también comenzó una veneración hacia la vaca, surgida de la ganadería y luego se mantendrá hasta la época faraónica con la diosa Hathor, deidad protectora y de la fertilidad, representada por este animal. Un culto que se mantendrá durante largo tiempo, con la figura sagrada de la Tau, y la simbología del toro, un elemento que incluso llegará al Templo de Salomón o los Templarios medievales. Por ello, aunque milenios hayan pasado desde Playa Nabta y estemos enceguecidos por las luces de las ciudades, el cosmos sigue recordándonos cual es nuestro origen como seres humanos.

Templo de Dendera, en honor a Hathor

You might also like More from author

Comments

Loading...