Los cráteres que cambiaron todo

Impactos afortunados

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Aunque sus cráteres están ocultos bajo mares o glaciares, nuestro planeta sufrió el impacto de meteoritos que cambiaron el curso de la Historia. Al que recientemente se descubrió bajo los hielos de Groenlandia, hay que añadir el que impactó en las paradisíacas costas actuales del Yucatán, el de Chicxulub. A pesar de que nos suenen como algo lejano y más propio de las películas de ciencia ficción, estos meteoritos cambiaron el orden de las cosas y permitieron que nuestra especie llegara a lo que es hoy en día.

Cráter bajo el glaciar Hiawatha

Groenlandia es una inmensa isla de miles de kilómetros, pero el hecho de que esté cubierta en su mayor parte por hielos hace que haya sido poco explorada y cartografiada. Bajo su manto helado se escondía un secreto que acaba de ser descubierto. Utilizando un avión y radares, al cartografiarse la base rocosa de la isla, se halló una depresión oculta bajo un glaciar.  Al analizar las aguas del glaciar, se descubrieron sedimentos de cuarzo con muestras de haber sido sometidos a una fuerte presión, seguramente debido al impacto de un meteoro, en este caso de hierro. Los científicos se mostraron sorprendidos por el buen estado del cráter, cubierto durante miles de años del insoportable peso del hielo del glaciar. Aunque faltan muchos estudios por delante, este meteorito parece haber sido la causa de la extinción del mamut, movimientos poblacionales en el Hemisferio Norte y de un enfriamiento del clima hace 12 mil años. 

Cráter Barringer en Arizona

Cambios como estos fueron muy importantes para la evolución del ser humano. Pero si vamos más atrás, los científicos consideran que sin la extinción de los dinosaurios y de los grandes depredadores que caminaban por el mundo, la vida humana hubiera sido imposible. Y aquí entra en juego el descomunal cráter del sur de México, en el Yucatán, llamado de Chicxulub. En ese lugar colisionó un meteoro, con tal fuerza que las rocas se fluidizaron, adquiriendo estado líquido. La nube de yeso que se ocasionó y cubrió los cielos extinguió los dinosaurios, pero generó otro efecto inesperado. La superficie terrestre se quebró en pozos que tiempo después se llenaron de agua dulce, los famosos cenotes mexicanos de los que dependían las comunidades mayas para obtener líquido y tan visitados por turistas hoy en día. Fueron estos cenotes, distribuidos en un perfecto círculo en torno al cráter de Chicxulub lo que permitió descubrir el propio cráter en los años 80.

A lo largo del planeta hay incontables ejemplos de estos impactos. Uno de ellos es el de Vredefort, en Sudáfrica, que con 9 km colisionó con tal fuerza que originó un colosal cráter de 300 km. Este meteorito provocó un cataclismo de grandes proporciones e intensos cambios en el clima y los suelos, pero por entonces en el planeta solo había vida microscópica. La depresión de Klandimalal en Australia, en medio del desierto, también fue provocada por otra roca espacial; o el de Barringer en Arizona, EEUU, que según diversos estudios fue la causa de la actual abundancia de hierro en los suelos de la zona, lo que generó una gran actividad minera que se mantiene hasta hoy en día . Por todo ello, aunque nos parezcan objetos de película, los meteoros cambiaron nuestro planeta incontables veces, e incluso dieron paso a nuestra existencia a costa de descartar otras especies.

Cenote mexicano

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