Las virtudes de los cereales

Avena y centeno

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La avena es cultivada ya desde épocas antiguas en Asia, y más tarde en Europa y América. Esta delicada planta crece en climas frescos y húmedos, se adapta a terrenos fríos. Es por ello que en el Norte de Europa o en Norteamérica es muy consumido, por ejemplo, en regiones como Escocia o Gales de donde es originario el tradicional porridge: una especie de papilla hecha con estas semillas. A lo largo del tiempo, la avena ha sido usada más como planta forrajera y alimento del ganado, pero sus propiedades en la alimentación han permitido que su consumo y producción aumenten. También ha sido usada para la rotación de cultivos y la oxigenación de los suelos.

En Argentina también ha sido cultivada, siendo la provincia de Buenos Aires la que concentra más del 70% de la producción nacional.

La avena tiene numerosas propiedades beneficiosas para las personas. Es una fuente de proteínas muy importante, siendo altamente recomendable para cualquier dieta, pero sobre todo los vegetarianos. Y también, aporta mucha energía al organismo, por ello, se recomienda consumir en los desayunos. Posee vitamina B, favoreciendo el buen funcionamiento del sistema nervioso, es anticancerígena y potenciadora del hígado. Contribuye a limpiar los vasos sanguíneos, reduciendo la amenaza de problemas coronarios y es un controlador del azúcar. Y por último, es una gran fuente de fibra, ayudando a mejorar la digestión y da sensación de saciedad, siendo un aliado para las personas que hacen dieta.

La avena ha sido usada principalmente en panadería: el pan de avena o las galletas pero también se encuentra en las barras energéticas o se consumen como copos de avena en el desayuno. Ser una fuente de energía lo ha convertido en el desayuno perfecto. Otros usos menos comunes son los de introducirla en las ensaladas o acompañando las carnes y pescados. También, se preparan batidos de avena o incluso leche de avena, resultado de licuarla con agua o con fruta y leche, haciéndola una bebida muy energética y que ayuda en la digestión.


El centeno ha sido plantado durante generaciones en zonas fría en Argentina, pero también en el Norte de Europa, Asia y en Norteamérica. Es uno de los cultivos tradicionales de Rusia o los países nórdicos, resistiendo muy bien las sequias. Sin embargo, su producción ha ido descendiendo constantemente en los últimos tiempos. Hay poca producción y lo que se obtiene no se exporta, sino que se consume localmente. Sus usos han sido extremadamente variados: desde la fabricación de whiskey o cosméticos hasta el llamado extracto de centeno, utilizado en la medicina alternativa contra los virus, alergias y problemas respiratorios. Al igual que la avena, también ha sido muy usado como planta forrajera y alimento del ganado.

Es consumido de muchas formas (harina, copos, galletas) pero su formato más extendido es el del pan de centeno. Su apariencia oscura e inculta la convirtió en el alimento de los pobres, mientras que las clases altas preferían el pan blanco de trigo. Sin embargo, con el tiempo se ha confirmado que es más sano el pan de centeno que el blanco, siendo el pan negro muy recomendable para cualquier dieta.

Posee numerosas propiedades este tipo de pan. Tiene mucha fibra (mas del 30% recomendado al día) y por ello es un gran aliado para problemas intestinales, mejorar la digestión y evitar el  estreñimiento. Contribuye a saciar el hambre y aporta energía al organismo de larga duración. Es muy recomendable para el sistema circulatorio y el corazón, ya que ayuda a limpiar los vasos sanguíneos y darles elasticidad. Es muy nutritivo, posee minerales y gran cantidad de vitaminas beneficiosas (potasio, calcio, hierro,…). Por todo ello, el pan de centeno es altamente positivo para cualquier dieta.

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