Confucionismo y taoísmo

Filosofías y religiones de China

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Estas dos concepciones constituyen, junto al budismo, las bases del pensamiento chino. Sin embargo, ambas son contrapuestas, imitando el famoso yin y yang, la interrelación de los polos antagónicos que constituye la realidad

La mentalidad de esta gran cultura asiática es ante todo práctica, preocupada por las cuestiones sociales y morales. Ello modeló la espiritualidad y el pensamiento chino, en el que se valora especialmente la sabiduría, el respeto a los antepasados y la búsqueda del equilibrio. El iluminado no esta alejado en las montañas, sino que vive en la ciudad y se preocupa por los problemas mundanos. Esta forma de pensar puede resumirse en dos grandes corrientes que parecen opuestas: una es rígida, dogmática y racional, mientras que la otra es intuitiva, espontánea y sensitiva. La perfecta metáfora para explicarlo es el yin y el yang, energías contrapuestas pero complementarias. Antes que nada es necesario entender esta aparente oposición de los dos extremos, que constituye la base esencial de la forma oriental de entender el mundo.

Tradicionalmente, la mentalidad china ha creído que cada estado guarda en sí mismo la semilla de su contrario. El frio traerá calor, la noche guarda la promesa de la mañana,… Cada vez que una situación llega a su extremo, está destinada a cambiar y convertirse en el opuesto. Por ello, la vida es un continuo devenir en el que los estados nunca son permanentes, todo constituye un ciclo, al igual que el yin y el yang que tienen una interacción dinámica. El yin es lo femenino, lo intuitivo, receptivo y la tierra; el yang es lo fuerte, lo masculino, el cielo y el movimiento. Los dos puntos que tiene cada extremo simbolizan su constante interacción.

Para estar en orden, la persona debe mantener ese equilibrio entre los opuestos, entre el yin y el yang y eso influye en todos los aspectos de la vida. Desde la alimentación hasta la medicina tradicional. La acupuntura por ejemplo,  intenta que haya un constante flujo de energía interno (el chi´i) que debe basarse en un equilibrio entre los órganos yin y yang. Cuando el flujo entre ambos polos queda estancado, a través de las agujas se estimulan los meridianos para restaurar la corriente energética. Esta contraposición se da también entre las dos corrientes filosóficas y religiosas predominantes en la cultura china.

Estatua de Confucio

El confucionismo prioriza la organización social, el sentido común y el conocimiento práctico. Le da mucha importancia al sistema educativo, a la jerarquización social y a la consolidación de la familia como núcleo social. Se centra en la juventud, a la que intenta darle una estructura y unas convenciones para que se desarrolle en la sociedad. La veneración y el continuo respeto a los antepasados tiene un papel muy importante.  Este pensamiento tiene su origen en Kung Fu Tzu o Confucio, antiguo maestro del siglo VI antes de Cristo de gran prestigio, preocupado por transmitir la antigua herencia cultural a sus seguidores.

Las bases de este pensamiento están en los llamados Seis Clásicos, antiguos libros de rituales, poesía, música o historia que recogen la herencia cultural de los ancestrales maestros. Aunque la tradición relaciona a Confucio con estas obras, él no tuvo participación en ellos. Algunos de sus discípulos sí pudieron recoger sus ideas en las llamadas Analectas, que recopila sus dichos en una larga colección de refranes. También, entre sus obras fundamentales se encuentra el famoso I Ching o Libro de las Mutaciones. Es una obra de gran renombre para la cultura china que reúne un listado de oráculos que va más allá de la adivinación y buscan la interpretación de la vida, con un lenguaje cargado de imágenes místicas y fuerte lirismo.

Del otro lado, se encuentra el taoísmo, creado por la figura mítica de Lao Tse, basado en varias obras que reúnen sus pilares básicos. El libro llamado Lao Tse o Daodejing del siglo VI antes de Cristo, lleno de aforismos con la esencia de su sabiduría filosófica, y el Chuang Tzu, escrito 200 años más tarde que el anterior. Como dijimos anteriormente, mientras que el confucionismo es racional y dogmático, el taoísmo rechaza el conocimiento racional, apuesta por la sabiduría intuitiva y la espontaneidad. Por ello, relativizan los extremos y creen que cada uno debe actuar sin atender a convenciones, sino de acuerdo a la naturaleza de cada uno, siendo lo que uno es y en armonía con la naturaleza del entorno.

El retorno es el movimiento del Tao, siguiendo los procesos naturales del Cielo y la Tierra, se encuentra fácil dirigir el mundo entero

Lao Tse, Daodejiang

Esta forma de actuar para ellos se interpreta como wu-wei, la acción en consonancia con nosotros y nuestro espacio. Los taoístas se centran en el estudio de la naturaleza, creen firmemente en el principio de dinamismo que domina el mundo, que denominan Tao y el intercambio constante del yin y yang. Los opuestos constituyen una unidad. La forma de convertirse en un ser armónico es mediante el cultivo de diversas virtudes como la piedad, la compasión o la meditación. El taoísmo fue evolucionando con el tiempo, influido por el confucionismo y también por la llegada del budismo a China. Es por ello que el ámbito religioso y filosófico oriental está formado por muchos estratos en los cuales se entremezclan todas estas influencias creando un rico collage de fuerte sincretismo.

 

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