El cosmos nos habla nuevamente

Lunas fantasma

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Investigadores han descubierto que no sólo la Luna gira en torno a nuestro planeta, sino que, está acompañada de extraños cuerpos que hasta ahora no habían podido ser detectados de forma precisa. Son las llamadas “lunas fantasma” que giran en torno a nuestro planeta atraídas por las fuerzas gravitatorias. Eran uno de los grandes misterios de la observación y traían de cabeza a los científicos, pero ahora sabemos que son nubes de polvo estelar. Estos emplazamientos pueden ser usados para actividades científicas o incluso depósitos de contaminantes. El polvo estelar se ha convertido en una obsesión de la ciencia, posible origen de la vida y está más cerca de nosotros de lo que se podría pensar, cayendo constantemente sobre la superficie de nuestro planeta.

En 1961 fueron detectados por primera vez estos paquetes de información cósmica, pero su consistencia tenue y débil hizo que muchos lo consideraran efectos ópticos o residuos del espacio. Sin embargo, estos tenían una presencia demasiado estable como para ser algo tan efímero. Por ello, fueron llamados “lunas fantasma” con aire misterioso. Finalmente, este interrogante ha sido respondido con la investigación realizada por un grupo de astrónomos y físicos de Hungría. Usando lentes polarizados de observatorios del país centroeuropeo, pudieron observar directamente estas nubes y obtener imágenes de ellas, acabando con este enigma de fantasmas y obteniendo algunos datos de su estructura. Las nubes de polvo estelar se asientan en los llamados “puntos de estabilidad”. Son 5 emplazamientos donde las fuerzas gravitatorias de la Tierra y la Luna se entrelazan creando zonas de estabilidad. En dos de estos puntos se formaron estas nubes de polvo, permaneciendo allí de forma más o menos estable.

Lo cierto es que el polvo cósmico o estelar lleva muchos años siendo estudiado y no es tan extraño como pareciera. Continuamente cae sobre la Tierra en pequeñas cantidades, las suficientes como para impregnar de su magia cósmica la vida sobre la faz del planeta. En el Sistema Solar, el origen de este polvo está sobre todo en cometas, asteroides del cinturón de Kuiper o de corrientes que atraviesan el Sistema Solar, procedentes del Universo profundo. En junio de este año, un estudio liderado por la investigadora Hope Ishii de Hawai, analizó muestras de polvo estelar obtenido en las capas más superiores de la atmósfera y se descubrieron datos interesantes. Esos granos de polvo, analizados con microscopios de electrones e infrarrojos, eran de una antigüedad mayor a la de nuestro Sistema Solar, auténticos testigos de la formación de los planetas.

Se cree que este polvo tan antiguo pudo llegar gracias a los cometas, trayendo consigo las propiedades por las que, después, se originó la vida en nuestro planeta. Carbono, hielo y silicatos. En 2011, un estudio afirmó que este enigmático polvo guarda en su interior materia orgánica compleja. El polvo cósmico recorre el Universo conocido, a través de redes energéticas aportándonos información de toda su historia. No es menor entender que en la vida cotidiana de cada uno de nosotros, su influencia recorre cada poro de nuestra piel. Los vestigios del cosmos se arrojan a nuestros hombros, esperando que algún día levantemos nuestras cabezas reconociendo que realmente no estamos solos porque pertenecemos a ese gran conjunto universal.

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