El desierto negro de Vulcano

Mendoza, Argentina

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El desierto de Payunia es uno de los lugares más sorprendentes de Argentina, un paisaje con tonos negros en plena provincia de Mendoza. Este lugar de 25 mil kilómetros es uno de los lugares imperdibles de la variada y rica geografía argentina, con cifras que convierten a la Payunia en un lugar único a nivel mundial, por la gran densidad de volcanes y formaciones basálticas. Un lugar que parece de otro planeta, en el que vale la pena perderse y viajar mentalmente a Marte o Mercurio. Conos extinguidos, grietas de lava, cañones de basalto, son algunos de los tesoros de este rincón mendocino.

Este emplazamiento tan singular se sitúa en las inhóspitas tierras al sureste de Mendoza, a 160 km de la ciudad de Malargüe, al pie de las cumbres nevadas de los Andes. Convertido en Reserva Natural en 2010 y candidato a ser Patrimonio de la Humanidad, el desierto de Payunia es una extensa planicie marcada por una intensa actividad volcánica. Este lugar es uno de los de mayor densidad volcánica del mundo, con unos 800 conos repartidos por todo el territorio. Es además un destino muy frecuentado por los vulcanólogos ya que aquí se pueden observar y estudiar de primera mano casi todos los procesos volcánicos del planeta. Entre los conos más importantes están el Nevado, el magnífico Payun Liso o el Payún Matrú. Este último es una pirámide achatada con un enorme cráter y las coladas de lava más largas del mundo. Siendo un deposito de hierro, el Libertador José de San Martín extrajo algo de mineral para sus ejércitos.

La Payunia es un lugar único y fascinante por su tonalidad entre gris y de un negro intenso, fruto de una actividad volcánica reciente (unos 10 mil años). Destaca la llamada Pampa Negra, donde el suelo esta sembrado de vidrios negros, llamados lapillis basalticos, que a veces se tornan rojizos por la oxidación, dando un colorido espectacular a las laderas de los conos y las planicies.  Es el caso del Volcán Morado. Además hay numerosas planicies cubiertas de piroclastos, especie de proyectiles de lava que hace miles de años cayeron ardiendo al suelo y se solidificaron formando caprichosas formas, como si hubieran sido moldeados. En la zona llamada Carbonilla, se puede apreciar una fractura que en las épocas de intensa actividad magmatica se abrió en el suelo y expulsó lava. Estas fracturas que suelen quedar tapadas, en este caso está intacta, siendo un ejemplo perfecto para ser estudiado o simplemente observado. Sabedores de la riqueza y belleza de este lugar de ciencia ficción, se organizan desde Malargüe excursiones y paseos para apreciar la singularidad de este emplazamiento, donde los hornos y fuegos de Vulcano alcanzan su mayor esplendor natural.

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